Greenlight Academy Rol
I.
II.
III.
IV.
V.
La academia Greenlight, reside dentro del pueblo de Haus, comprado y fundado por Adelbert Greenlight. En las cercanías de dicho pueblo, podemos encontrarnos con la capital de Australia, Canberra, donde se puede llegar en tren, camión e incluso en bicicleta. Los estudiantes, funcionarios o habitantes pueden llegar a Sydney en cualquiera de los transportes señalados, así como también tomando un avión con ese destino, si se cuenta con el dinero apropiado.
Datos necesarios
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03

Feuerrote

06

Lauftgrau

07

Wasserblau

05

Blattgrün

Jefe FeuerroteV. Greenlight
J. LauftgrauDisponible
J. WasserblauDisponible
J. BlattgrünDisponible
Ella Greenlight

Hija del Director

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Hijo del Director

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El director

Lorelei Luhrmann

Ex-esposa del Director

EllaGreenlight
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¿Reencuentro? [Priv. Remus]

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Mensaje por Sirius O. Black el Mar Mar 22, 2016 5:43 pm
Cuando llegó a la academia entendió una cosa, la gente siempre le vería como Sirius Black, de la familia Black, un hombre del que tendrían que cuidarse la espalda. No entendía porque todos mantenían esa idea estúpida de quien era o de quien debía ser solo por su estúpido apellido. ¡Si él había demostrado ser todo lo contrario a lo que reflejaba su familia! ¡Estaba seguro de ello! Pero, la cosa es que esa era una escuela nueva y ni siquiera estaba en su querida Inglaterra (hogar de los maravillosos Beatles), pero la cosa era que el apellido Black era brutalmente conocido en el mundo, además estaba seguro de que su madre conocía de alguna forma a ese sujeto, “Adelbert Greenlight”, el director de tan afamada academia y universidad. Debía ser por eso que conocían su apellido, porque desde que había llegado, se había dado cuenta de que la gente a la que saludaba, terminaba alejándose de él como si tuviera la peste. ¿Qué eran niños de primaria para tener la “peste”? ¿Enserio? La gente era tan estúpida en esos tiempos.

En fin, el punto era que había llegado a la academia. Aun no le asignaban un compañero o compañera donde hubiera una atracción sexual notable, de hecho, su única interacción en ese entonces había sido con el portero y con la secretaria que le había dado las llaves de su habitación. ¿Bastante impresionante? No es que Sirius estuviera acostumbrado a que las personas le siguieran como abejas a la miel (bueno, si estaba bastante acostumbrado a eso, pero no era lo que esperaba en la academia), pero tampoco es como si le gustara que se alejaran de él. Cuando ya se había acomodado y ya había ido a sus correspondientes clases, le había visto de reojo. A Remus o a alguien que se parecía mucho a Remus. Cuando era niño, estaba seguro de que Remus había sido algo que se había imaginado , alguien que no existía, pero siempre llegaba a la misma conclusión, si su madre había sido tan molesta respecto a los hombres lobo, era porque seguramente existían y seguramente Remus había sido uno de ellos. Remus existía, pero no sabía dónde podía encontrarlo, donde podría encontrarlo de nuevo.

Entonces, estaba dedicado a encontrar a aquel que se parecía a Remus, lo necesitaba en su vida y necesitaba saber que estaba vivo o al menos que no se lo estaba imaginando. Pero, el punto era que no lo había encontrado. Había intentado conseguir los registros, pero no lo había encontrado, no había conseguido que sus “contactos” le permitieran ver los registros, al final, se quedó con la duda, porque nadie le quiso decir nada. Dejó escapar un suspiro y se sentó en una banca en el patio principal, y lo vio, lo vio de nuevo.

¡REMUS!— Gritó corriendo hacia él.

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Mensaje por Remus J. Lupin el Jue Mar 24, 2016 1:44 pm
Su primer día de clases había sido todo menos lo que esperaba en un día tranquilo. Por suerte no tubo problema y por ser nuevo. Así que solo fue cosa de integrarse y ponerse al día con las materia algo que no le tomo mucho tiempo realmente, se le daba bien estudiar por su cuenta así que no estaba nada a trazado con el itinerario escolar. 

Pasaba mucho tiempo en la biblioteca evitando encuentros innecesarios y estudiando un poco más sobre las diversas criaturas del mundo y como no meterse con ellas. Cargaba un pequeño reproductor que en ese momento tocaba algo de Lindsey Stirling & Peter Hollens era una perspectiva diferente se había enamorado de la música de la chica y lo expresiva que era con aquel violín sin duda el estilo nórdico de aquella melodía era algo que le gustaba y le hacia sentir cómodo. Pero solo cargaba uno de los audífonos puestos para no estar tan desorientado.

Estaba pasando por el patio principal listo para irse a su habitación cuando de la nada escucho su nombre opacando la música que estaba sonando a su izquierda. Dejando que la siguiente pista sonara "Misty Moountains" siendo exactos. Regreso la mirada tratando de ubicar a quien le había llamado, no esperaba que muchos supieran su nombre así por algo seria. Se giro cuando el eco de unos pasos se le izo obvio se detuvo _¿Sí?_ pregunto en tono suave pero luego de esos un leve momento de obscuridad. 

¿Estaba acaso condenado a lastimar a las personas? Directa o indirectamente. Cerro los ojos dejando que el dolor de la pequeña colisión se mitigara lentamente por fortuna lo único que se le cayeron fueron los audífonos nada serio, lo libros estaban fuertemente apresados entre sus brazos y su pecho. _Lo lamento..._ apuro en decir aun sin alzar la vista al pobre tipo con quien se había estrellado. 

Al buscar la cara del contrario, así se puso blanco del susto. ¿Podría ser? Parpadeo un par de veces porque estaba seguro que nunca había visto otros ojos iguales a esos, aunque pasara el tiempo seguían siendo los mismos dos perfectas tormentas platas eran aquellos ojos. 

Se le había olvidado todas las cosas que quería decirle a esa persona, su voz aunque un poco más grave y adulta que cuando eran niños. Tantos recuerdos gratos le vinieron a la mente de golpe que dolieron más que el pequeño golpe que se llevaron. 

_¿Sirius?_ todavía cabía la posibilidad de que fuera algún familiar o bien alguien se le parecía mucho. _¿Sirius?_ pregunto de nuevo ahora un poco más alto que el susurro anterior. 

No lo podía creer estaba ahí frente a él. Las manos le temblaban ¿emoción tal vez? _¿Realmente estas aquí? ¿No me abre quedado dormido de nuevo?_ le estaba pasando que se queda dormido por casi cualquier cosa. Bien aun no podía dormir más de tres horas seguidas.
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Mensaje por Sirius O. Black el Mar Abr 26, 2016 1:42 pm
Todo había sido demasiado rápido. No podía creer lo rápido que fue encontrarlo, la verdad es que estaba seguro de que ver a Remus sería demasiado imposible, que sería algo que no conseguiría aunque se tardara días y días intentándolo. Pero, todo había sido tan rápido y ahora no sabía porque le había llamado tan pronto, porque de repente no sabía que era lo que le iba a decir, no sabía cómo debía actuar, no sabía nada, ni siquiera sabía si era buena idea llegar y confesarle sus sentimientos. Porque bueno, aunque Remus había sido el primer chico al que amo, la primera persona de la que se enamoró, ni siquiera estaba cerca de ser la primera persona con la que había estado en su vida. Había tenido novias, novios, tenido sexo con desconocidos, era una persona completamente diferente al Sirius que Remus había conocido hacia tantos años, tenía miedo de que su amistad no fuera lo suficientemente fuerte como para resistir todos los cambios que habían obtenido en sus vidas, porque estaba seguro de no ser el único que había cambiado demasiado.

No había pensado que podía girar tan de repente, que aquella persona a la que le había hablado tan impulsivamente era la misma persona que estuvo buscando durante tantos años. Estaba intrigado, estaba interesado y quería saber que era lo que había vivido, porque había tenido que irse, quería hablarle de su madre y como había terminado con el peor futuro que se pudiera imaginar, quería hablar con él, pero aun así, no pudo hacer más que esconderse, y esperar que quien fuera que fuera la persona que estaba cerca de él, no hubiera cambiado o peor, no le odiara profundamente. No consideraba que Remus fuera capaz de odiarle, porque él siempre había sido demasiado compasivo y siempre se entendía, él era diferente a los inmaduros con los que siempre discutía, Remus era demasiado especial y único como para cambiar en esa cantidad extraordinaria de años, quizás era un poco diferente, pero no dudaba que la esencia de Remus por la que se había enamorado debía seguir ahí enterrada en alguna parte.

Se quedó mirando al joven que le hablaba de aquella forma, no sabía porque pero creía que Remus estaba temblando. No lo pensó más y sin dudarlo se acercó corriendo a él. Estaba un poco ansioso, como si se hubiera comido media bolsa de mentitas, pero estaba seguro de que Remus no le odiaría o eso esperaba, estaba seguro también de que había pasado mucho tiempo y de que era completamente diferente ahora, pero con suerte podrían volver a reconstruir su amistad. Asintió levemente y le observó con una ternura interna, se acercó para abrazarlo y estrecharlo entre sus brazos, pero se detuvo antes de llegar a alcanzarlo.

¿Remus, eres tu?— Cuestionó la voz insegura.—Soy yo, Sirius… Sirius Black. ¿Me recuerdas?— Esperaba una respuesta positiva, realmente deseaba hablar con Remus, con el Remus de antes.

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Mensaje por Remus J. Lupin el Dom Jul 03, 2016 7:45 pm
Como explicas algo tan grande y tan arrollador con el sentimiento que llevas entro al ver y confirmar en aquella persona con la que tan bien te llevaste en antaño y en la cual depositaste sueños y esperanzas que hoy se encuentran rotos exparcidos en lo actualmente eres: fragmentos de un niños que se aferro a otro, fragmentos de un lobo que se niega a ser domesticado u sometido, fragmentos un hombre que esta creciendo todo pegado con miedos, inseguridades, control y calma.  

Una sonrisa rompe aquellos fragmentos dejando al niño que una vez amo a otro sonreír con facilidad al escuchar aquella voz más gruesa un poco asombrada e incrédula, pero si estaba seguro de que así debía sonar la voz del heredero de lo Black. Una traviesa lagrima se le escapo del ojo derecho -No puedo creerlo realmente eres tú. -Estaba como en una nube y tenia miedo de despertar del sueño y caer una cruda realidad.

Por lo que disimuladamente aun con sus libros fuertemente apresado entres sus brazos se pellizco el brazo intentando de forma infantil comprobar si estaba dormido o no y gracias a los dioses que no lo estaba. Realmente la alegría que sentía era tan grande que izo falta todo su auto-control para comenzar a calmarse un poco para no terminar saltando a los brazos del joven Black, un joven y muy apuesto Black, los años le sentaban de maravilla, sobre todo ese aspecto rebelde.

¡Oh al diablo!

Pensó con jubilo y termino por abrasar al único ser vivo que considero su amigo, su mejor amigo en ese corto tiempo que compartieron juntos, tal vez no eran dos gotas de agua pero realmente encajaron y en el fondo deseaba que aun encajaran de la misma forma e incluso mejor que antes, pero sabía estaba roto, mucho más roto que cuando se conocieron.

-No puedo creerlo, de todos los lugares donde pensé verte, sin duda este era el ultimo.- no quería preguntar por lo pasado, no estaba listo para contar su historia, después de todo ahora que sabía lo que era, no creía que lo hubiera olvidad aunque deseaba que así fuera, nadie olvida el hecho de que un amigo sea en realidad un hombre lobo, una bestia maldita con la cual se encontraba más a gusto que en antaño. Le soltó avergonzado de haberse aferrado a Sirius de aquella forma tan penosa.  

-Lo siento, ya estamos un poco grandes para eso...¿no? -mascullo aun con el carmín en las mejillas y regresando sus libros a su pecho. Jamas los soltó ni para abrazar a Sirius. Remus Jhon Lupin amaba los libros tantos como para no soltarlos ni con tantas emociones rondando dentro de él.

Y ahora sentía pena, vergüenza y que su cara podía caer al suelo. -Así que... un dragón.- El uniforme los delataba cuando él no era más que un becado Sirius lucia el uniforme de la clase alta, como era de esperarse en un Black -el rojo siempre te a quedado bien Sirius. ¿Como fue que llegaste aquí?- admitió con poco confianza que no sentía pero que le daba el estar con conocido.

Aun dudaba que las cosas fueran como antes, pero no perdía nada con internarlo.
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Mensaje por Sirius O. Black el Miér Sep 07, 2016 9:57 am
¿Quién era el para decirle algo horrible por desaparecerse todos esos años de su vida? En realidad, Sirius no tenía nada que reprimirle a Remus, en realidad Sirius ni siquiera debía tener un motivo para sentirse de la forma en la que se sentía por Remus. Ellos solamente habían sido amigos, buenos amigos, pero solamente habían sido tres meses y después la eterna espera para volver a verlo, si es que tenía la suerte de volver a verlo. Dejó escapar un suspiro, ¿cómo podía estar seguro de que esos sentimientos no eran solamente por extrañarlo? Lo mejor sería sentir que estaba recuperando un viejo amigo en lugar de pensar en sentirse feliz porque estaba viendo a la persona que 'ama', especialmente porque algo le decía que Remus si sentía algo por él y no quería arruinar las cosas diciendo algo de lo que no estaba seguro.

Se acerca a Remus, lentamente y limpia la lágrima traviesa que recorre sus lindas mejillas. Quiere preguntarle tantas cosas... ¿Qué ha sido de su vida desde que eran pequeños? ¿Qué le ha sucedido? Cosas sobre su licantropía, pero eran cosas que simplemente no podía cuestionar, porque sabía que le dolían y que le pesaban. No quería ser una molestia para Remus y mucho menos recordarle cosas que sabía que le harían daño. No quería que nadie volviera a hacerle daño, aunque no sabía que era lo que provocaba ese sentimiento. Quizás el odio que vio en los ojos de su madre o lo violenta que había sido su última vez. Cuando Sirius Black se hacía una promesa, Sirius Black la cumplía y esto era algo que iba a cumplir, nunca más dejaría que alguien apartara a Remus de él.

No tienes porque llorar, Remus. Te prometo que nadie volvera a separarte de mi.— Era una promesa inocente, sin sentimientos de por medio. Pero, lo dijo con la misma seguridad que una vez dijo de niño, con la misma seguridad de que nadie podría dañar a Remus aunque lo intentaran. Porque lo cierto era que para Sirius era una persona especial e importante, independientemente de sus sentimientos en el momento.

No paso mucho tiempo para que sintiera los desesperados brazos de Remus rodeándole. Sirius mostró una sonrisa arrogante, antes de corresponder el abrazo y apegarle más a su cuerpo. Los libros se le clavaban un poco en la caja toráxica y eran incomodos pero estaba realmente feliz de ver a su querido Moony de nuevo. Lo extrañaba mucho. No estaba seguro de que podrían hablar porque había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que habían hablado, ni siquiera recordaba de que hablaba con Remus cuando eran niños, solamente sabía que habían sido los mejores meses de su vida y ahora, quien fue su amigo alguna vez, se veía completamente demacrado. ¿Su amistad volvería a ser la misma o tendría que recoger lo pedazos rotos de Remus? No quería encargarse de una labor tan importante.

Ya sabes, el rojo es mi color.— Le modeló el uniforme y luego miró el suyo con curiosidad. —Siempre supe que eras suficientemente brillante para obtener una beca.— Tocó la chaqueta de su uniforme y mostró una sonrisa amena. —No le tomes mucha importancia al color del uniforme, Remus. Eso es lo de menos.— Dejó escapar una risa, si él supiera lo que tenía que soportar por ser un "dragón", era bastante fastidioso tener que esperar a que su mamá o que su padre aprobara sus decisiones. —¿Te intimida que nos vean juntos?— Le sujeto del brazo —Creo que eso es realmente tonto, Remmy. Tu eres más impresionante que todos esos niñatos ricos.— Le mostró una sonrisa enternecedora y luego agregó. —Excepto que mi, yo soy el más guay de aquí.— Su arrogancia se daba a conocer, después de tanto tiempo.

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Mensaje por Remus J. Lupin el Lun Nov 28, 2016 10:32 pm
Estúpido corazón traicionero, tenia las revoluciones desbocadas casi un paso de la arritmia cardíaca; de verdad no pensó y eso ya de por sí era algo poco común en Lupin pero jamás pensó que le corresponderían el abrazo por lo menos de esa forma. Un calorsito le tiño las mejillas y más con las palabras del azabache dando vueltas en su cabeza como mariposas que no le dejaba enfocarse plenamente en un solo pensamiento ¿Acaso también lo había extrañado? -No estoy llorando- dijo con una sonrisa tímida, demasiadas emociones provocaba aquella promesa.

Era un sueño hecho realidad, solo deseaba que todos los dioses les permitieran cumplirla. No conocía al actual Sirius Black que estaba con él pero en el fondo sentía pero lo sentía, lo miraba y sentía aquel cálido sentimiento de antes y lo adoraba.  Esperar que las cosas fueran como antes era algo demasiado estúpido y lo sabía él era realista, pero por una vez se quería dejar dejar caer en aquella hermosa promesa que tal vez para Sirius no fuera nada realmente importante pero Remus que todos los años escribía una carta, que todas las noches de pre luna recordaba como se sentía jugar con él, para Remus esa promesa estaba dispuesta a cumplirla.

Se separaron para seguir hablando. Aunque al licantropo no le gustaba mucho el contacto físico, gustaba mucho del olor del heredero de los Black por lo que para variar se sentía cómodo entre sus cálidos brazos.  

Miro a Black modelar su uniforme y contuvo una risotada burlesca por respeto y porque no estaba acostumbrado a reírse así, luego le dolerían las costillas, así que llevo un puño a su boca dejando los pequeños espasmos le sacudieran pero logrando controlarse con éxito. Sirius se miraba como un modelo y no quería agrandar su ego comenzaba pensar que en eso no había cambiado por lo menos -Lo miro, lo miro. - miro la sonrisa del otro y bebió de ella grabando a fuego en su memoria y sonrió tenuemente. -Gracias, pero tomo un poco de esfuerzo lograrla beca, pero no fue tan dificil como creerás... - aun no quería tocar el tema del fallecimiento de sus padres; alzo una ceja incrédulo, acaso el azabache le estaba pidiendo que ignorara reglas puestas desde generaciones anteriores, sus clases eran diferentes muy diferentes y a el castaño ya de por sí le valían un sagrado pepino solo tenia que seguirla y no meterse en problemas.

Pero quería picarlo, se sentía vivo su lado, tal vez travieso. 

Se dejo agarrar por el otro intrigado por sus palabras y a la par un poco ofendido pero sin perder ese ambiente ameno que se había formado, el era torpe socializando y en momento temía echarlo a perder; pero se quedo atorado en un pensamiento a medida que otro hablaba -¿Remmy?- lo miro atento, los ojos miel se perdieron en los plata del dragón. -¿Debes estar bromeando? Tenia años que no escuchaba eso.- estaba emocionado se le notaba en los ojos y la vez un poco confundido ¿de donde salio ese diminutivo? aquello evocaba el pasado tan añorado por el licano y en sus oídos se escucho cariñoso, un diminutivo cariñoso.
Pero reacciono a las demás palabras un poco apenado, que dijera eso tan a la ligera le reforzaba que era el mismo Sirius de antes que odiaba a su modo la monarquía y las clases altas -N-no- "creo que sea correcto que me compares con ellos" era la forma en la que tenia pensado terminar la oracion pero fue cortado.

Se sonrió, Sirius era Sirius un poco arrogante,no le sorprendía para nada esa actitud, aunque tenia la leve noción de que debería estarlo muy por el contrario extrañaba esa arrogancia ¿acaso estaba mal de la cabeza?  -Eres imposible e incorregible, no cabe duda de ello.- se tomo las cosas con más calma si el azabache no le tomaba tanta importancia ¿porque él debería?  -No me intimida que nos vean juntos. -le miro divertido, hace mucho no se sentía así

Para él no era un problema -pero...- miro de reojo al mayor -pensé que para ti si seria un problema que te vieran conmigo- murmujeo en tono bajo casi con susurro lo que menos quería era causar problema, Remus tenia un serio problema de culpa. Bajo la vista a sus libros por lo tanto a sus manos se notaban algunas cicatrices que apreciaran y desaparecerían con el tiempo y las lunas, ahí estaba su estúpido complejo.

Se sacudió las ideas. -Olvídalo, vale.- miro al suelo, ¿cuanto tiempo llevaban ahí de pie? -Solo, me alegra tener la oportunidad de volver a ti- sus palabras salieron con ciertos tinte de nostalgia y pronto llego el sonrojo se le caería la cara de la vergüenza, se puso nervosos y lo mejor de todo es que no sabía porque.
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