Greenlight Academy Rol
I.
II.
III.
IV.
V.
La academia Greenlight, reside dentro del pueblo de Haus, comprado y fundado por Adelbert Greenlight. En las cercanías de dicho pueblo, podemos encontrarnos con la capital de Australia, Canberra, donde se puede llegar en tren, camión e incluso en bicicleta. Los estudiantes, funcionarios o habitantes pueden llegar a Sydney en cualquiera de los transportes señalados, así como también tomando un avión con ese destino, si se cuenta con el dinero apropiado.
Datos necesarios
Aquí puedes encontrar los expedientes de los personajes que ya han sido creados en el foro o también puedes ver más fácilmente donde ubicar la ficha de tu personaje en creación.
Para elaborar tu ficha
03

Feuerrote

06

Lauftgrau

07

Wasserblau

05

Blattgrün

Jefe FeuerroteV. Greenlight
J. LauftgrauDisponible
J. WasserblauDisponible
J. BlattgrünDisponible
Ella Greenlight

Hija del Director

Vicious Greenlight

Hijo del Director

Adelbert Greenlight

El director

Lorelei Luhrmann

Ex-esposa del Director

EllaGreenlight
ViciousGreenlight
AdelbertGreenlight
LoreleiLuhrmann
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Mensaje por Adam Winter el Sáb Mayo 21, 2016 10:50 pm
El camino era tranquilo a pesar de todo; le pareció un poco extraño que las calles de Canberra estuvieran un poco vacías, pues generalmente a esas horas la gente caminaba sin problema alguno por las calles, quizá la mayoría estuviera en aquel centro comercial aún buscando al ídolo que dejó en mal aquel popular restaurant. Al menos no se había gastado el dinero que tenía encima por el mal servicio que les habían dado. Adam se pasó una mano por el cabello aún poco húmedo por el agua fría que había caído sobre su cabeza hacía ya casi una hora, su peinado estaba arruinado; ahora parecía una selva de cabello negro liso que apuntaba en muchas direcciones; pero Adam trató de arreglarlo peinando el flequillo hacía arriba; la chaqueta era cálida y también confortable, sería difícil deslindarse de ella cuando el momento de la despedida llegara.

Estaba muy nervioso, las cosquillas que sentía en el vientre y el estómago lo dejaban claro ¿Cómo se debía de comportar en la casa de un celebridad favorita? Que ahora también era su mejor amigo gay, todo se había vuelto tan complicado, Adam jamás pensó que compartir el día con su mejor amigo se estuviera tornando tan complicado. Miró de reojo al rubio y soltó una suave risa por sus palabras, le hacía sentirse mejor el saber que Sam también estaba algo nervioso, lo notaba por la forma en la que expresaba sus palabras, deslindándose de aquella actitud guay que tanto lo caracterizaba; entonces decidió ayudarle un poco.

- Sam, no estás hablando con Mr. Ordenado – Dijo soltando una suave risa divertida por su chiste malo – He visto tu habitación antes por videollamadas, será difícil que me sorprendas – Y volvió a reír por sus palabras, era cierto que ya conocía el desorden que Sam era capaz de hacer y mantener en su habitación, pues sus ojos además de ver la figura de Sam, también habían visto los objetos tirados, prendas, zapatos y entre otras cosas regadas por todo el suelo, terminó por acostumbrarse después de un par de videollamadas después. Siguió mirando el camino y escuchando las palabras de Sam, sentía que también lo sucedido había sido en parte su culpa – No tuvieron por que haber hecho algo como eso, no lo entiendo, te hirieron Sam y … yo no hice nada para evitarlo- Se mordió los labios y se encogió de hombros, se sentía molesto consigo mismo ahora, como si fuera un cobarde, Sam se merecía un mejor amigo.

Entonces aquella carrera que Sam había empezado le hizo despejar la mente ¿Cómo se atrevía a retarle en un momento como ese? Pero se sentía aliviado después de todo. Movió sus piernas lo más rápido que pudo, y respiró de la manera correcta para cuando se corría a toda velocidad; lamentablemente Adam no era para nada bueno en los deportes. - ¡No es justo Ebony! – Alzó la voz siguiendo a Sam unos cuantos metros detrás, si aquella carrera hubiera sido “volando” Adam ya hubiera dado 3 vueltas al mundo.

Entonces se detuvo de golpe, chocando sin mucha fuerza contra el cuerpo del rubio, aquel ejercicio podía ser considerado el “ejercicio del año”. Los pulmones de Adam pedían a gritos oxígeno, y el cuerpo fatigado de Winter pedía descanso.

- “Ahg” … Sam … dame un respiro dude – Pidió el de ojos azules manteniendo recargado su cuerpo en el más alto y atlético, odiaba su complexión débil y pequeña; pero a veces resultaba bastante útil - ¿Llegamos? … ¿Ya? … no quiero seguir corriendo – Decía entre palabras cortadas, pues a pesar de su descanso, el aire aún no llegaba a los pulmones de Winter.

Entonces su vista fue asombrada por lo que miró, aquel “departamento” de lujo era todo lo que un adolecente de 20 años quería. La boca de Adam se abrió un poco al ver el interior de la casa de Sam, que claro, estaba algo denordenada; pero debía de admitir que Sam había exagerado un poco, había visto peores desordenes. Entonces Adam siguió a Sam al interior del departamento; sus ojos no dejaban de admirar lo grande y lo genial que era ese espacio, sonrió ampliamente y dio un pequeño salto por la emoción contenida, quería volar y recorrer aquel sitio en tan sólo un segundo; pero no podía; no frente a Sam.

-Tenías razón Ebony – Entonces Adam se giró y miró a Sam con los ojos más brillantes que de costumbre - ¡Esto es un paraíso! – Exclamó el moreno adentrándose un poco más en la amplia sala, pudo notar las escaleras oscuras de madera que subían a un segundo piso con barandal de vidrio ¡Seguro ahí estaría la habitación de Sam! La sonrisa de Adam no se apagaría por nada del mundo; todo era perfecto, mejor de lo que se había imaginado, los asientos de cuero café eran tan grandes y geniales, la televisión, los cuadros, todo era genial.

- Tienes todo este espacio para ti solo, es genial, puedes hacer lo que quieras – Dijo Adam mirando aún a todas partes; pero sin tomar asiento por cuestiones de modales y educación, a pesar de que se trataba de su mejor amigo, sentía que debía de comportarse antes de que rompiera algo. Se acercó un par de pasos más a Sam mirando los cuadros con botones de oro y platino colgados en la pared, seguro sus premios por alcanzar tantos niveles de subscriptores.

- Recuerdo este video, te veías tan … ¿Feliz? ¿Emocionado? – Soltó una risa nerviosa, esperaba no asustar a Sam con sus dotes para recordar videos de su celebridad favorita, entonces siguió recorriendo los botones y llegó hasta el más pequeño – Y este también … el primer premio que te dieron, estabas tan feliz que incluso se vieron tus ojos por encima de las gafas – Y aquella había sido la primera vez que había visto el color de ojos de Sam, quizá nadie más lo hubiera notado; pero Adam sin duda lo había hecho. Entonces un suave sonrojo se presentó en las mejillas de Adam, quizá aquellos momentos no eran tan especiales para Sam como para recordárselos, se alejó de los cuadros un poco apenado – Lo siento, me dejé llevar por la emoción – Comentó soltando una pequeña risa nerviosa, tenía que controlarse más si no quería quedar como alguien raro frente al grandioso viajero en el tiempo.

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Mensaje por Sam Ebony el Dom Mayo 22, 2016 11:26 pm
Su mente se había despejado con éxito mientras paseaban por las diferentes estructuras de la ciudad. Le gustaba Australia, las casas no eran del todo modernas, se mantenía en una etapa entre anticuada y hermosa. Le gustaba lo que veía, siempre que caminaba por las calles. Incluso había niños que aun parecían ser niños, de esos que jugaban en las calles y no estaban idiotizados con sus aparatos tecnológicos. Era bastante irritante, aunque para un viajero del tiempo no tanto, más bien le daba un poco de nostalgia verlos de esa forma. Sam era suficientemente pequeño como para recordar tantos aspectos de su vida, pero a veces soñaba en otra dimensión, con otras personas que nunca había visto, pero suponía que eran sus padres y podía ver cosas sobre el futuro que había tenido tan cerca de sí. Pero no entendía porque sucedía eso, tampoco le daba mucha importancia porque salían artículos fantásticos para su blog. Dejó escapar un suspiro, porque se sentía un poco mejor. Había descubierto que la presencia de Adam a su lado le tranquilizaba demasiado.

Hablando del chico Winter, estaba intentando peinarse lo mejor posible, pero no estaba haciéndolo muy bien, en realidad, porque se veía más descuidado y desarreglado a cada segundo que pasaba. Era tierno, le parecía una persona muy tierna. Quizás no era bueno decirlo, porque él era un chico y era consciente de que ningún chico quería que otro se refiriera a él como tierno, de hecho, quizás solamente a él le parecía tierno. Estaba seguro de que a su hermano Adan también le parecía una persona tierna e inocente y por eso le protegía tanto. Para Adam podía no ser así, pero entendía que su hermano era un poco serio y pero, en realidad era porque sabía lo mismo que Sam, que Adam era demasiado inocente y necesitaba estar rodeado de seriedad.

Disculpa, señor inteligente.— Exclama un poco brusco.—Según yo, todos los ñoños tienen ordenadísimo todo.— Exclama de repente. Estuvo a punto de decirle que siempre que tenían videollamadas, Adam aclaraba que todo el desorden era causado por su hermano gemelo. Pero en general, Sam no le creía porque nunca había visto al hermano gemelo y cuando lo veía aseguraba que debía estar tratándose de un espejismo. Entonces, Adam hizo algo impredecible, que si Sam hubiera sabido, mejor le hubiera enviado a su habitación en la academia, él no quería hablar de aquello, pero para Adam parecía ser tan necesario decirle todo lo que tenía en la cabeza.—No es tu culpa, dude.— Se mordió el labio.—En cambio, siento haberte metido en todas estas guarradas homosexuales, debe ser incómodo, ¿no?— Dejó escapar un suspiro, pero no espero por una respuesta, corriendo justo después de mencionarlo. No quería conocer su respuesta y no quería tocar más el tema, esperaba que él pudiera entenderlo.

Observó de reojo como Adam terminaba atrás en su carrera improvisada, se detuvo para alcanzarlo, pero no fue necesario porque Adam había recargado su cuerpo contra el suyo. Sintió un calor propagarse por su pecho y su rostro se ruborizó. Por suerte las gafas ocultaban a la perfección su estado. Soltó una tierna risa por el estado en el que había terminado Adam, era tan tierno cuando se lo proponía. Aunque en realidad, pensaba que le estaba dando una especie de ataque nerd. Los nerds eran conocidos por tener poca o nula capacidad física.

Tranquilo, dude, aquí estamos.— Se lo pensó mucho antes de pasarle el brazo por los hombros para ayudarlo a llegar al departamento. Lo complicado fue poner la llave en la perilla, pero cuando consiguió abrir, se sorprendió con la mirada de Adam, como si nunca hubiera visto nada tan guay. Aunque quizás no lo había hecho. Existía la posibilidad porque sabía que el estadounidense vivía muy humildemente con su padre y hermano. Y ambos, bueno, todo en la familia siempre había trabajado desde muy jóvenes. El salto de Adam provocó una nueva sonrisa en el rostro de Sam. Le gustaba la forma en la que reaccionaba. Le gustaba porque significaba que podría secuestrarlo y él no se daría cuenta.—No me molestaría compartirlo contigo.— Menciona, pero las reglas de la academia… Suena bastante complicado. Además su trabajo es por la noche, no podrían verse más que en la tarde.—Pero como guardia que soy, no puedo decirte eso. Mi trabajo es mantener el orden y que los alumnos estén en su cama a la hora exacta.— Quiso añadir un triste «Y no puedo mantener relaciones amorosas con estudiantes.» pero eso sería confesar sus sentimientos por Adam y no estaba seguro de querer hacer eso en ese momento. Demasiadas verdades para un día.

En verdad, nunca había pensado que Adam era su más grande fan, pero al verlo recordar cada uno de los videos que había hecho, cosa que él había olvidado. Era grandioso. Pero también le causaba un poco de miedo. No dijo nada al respecto, pero si puso las botellas en una mesita de cristal enfrente de uno de los sillones, justo frente a la gran pantalla. Se quitó los zapatos y calcetines y arrojo todo por ahí. En silencio, se dirigió a la cocina donde abrió el gran refrigerador y sacó una cubeta de hielos y tomó unos vasitos de la repisa. Volvió con ellos, sacando la primera botella. No sin antes dirigirse hacia Adam con una leve sonrisa.

No tengo nada preparado, pero podemos cocinar algo o pedir una pizza.— Le observó profundamente, quizás era un paso muy grande cocinar con él, pero quería ver si podía suceder.—¿Qué quieres que hagamos?— ¿Tener sexo no era una opción, verdad?

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Mensaje por Adam Winter el Miér Jun 01, 2016 7:13 pm
Pudo sentir como el extraño “Bom” que se generó en sus entrañar subió como el humo de una fogata recién encendida hasta su pecho y finalmente a su corazón ¿Compartir el apartamento con Sam Ebony? ¡Sería su más grande sueño hecho realidad! Aparte del sueño de conocer finalmente su ídolo, y conocer su casa, además de que fuera su mejor amigo ¡JODER! Las cosas no podían ir de una manera más perfecta para el joven Adam Winter, era como si todos sus deseos fueran escuchados por dios sabe quién, era fascinante que su vida fuera tan genial; porque tener ya a un Sam muy metido en su vida, era algo demasiado guay. La respiración del de ojos azules se agitó un poco, incluso siendo capaz de soltar un disimulado jadeo por la idea que corría en su cabeza.

- ¿Harías eso Sam, compartir tu departamento conmigo? – Winter se llevó una mano justo detrás de la nuca, acariciando con sus finas yemas la emoción de sus cabellos oscuros llenos de electricidad por la emoción – Damn dude, sería como un sueño; pero tengo mi habitación en la academia, que tampoco está para nada mal – Rió un inocente Adam, pues sus palabras siguientes lo eran – Quizá podrías venir a escondidas, te mostraría mi más grande tesoro – Rió Adam mostrando una vez más la perfecta dentadura que escondían sus carnosos labios – Mi colección de películas dude, sé que te encantaría verla en persona – Sí, Adam había hecho viajar a su colección de películas miles de kilómetros desde Washington hasta Australia.

||

Fue como los ojos distraídos de Adam volvieron al hombre de cabellera rubia perfecta, al parecer se había anticipado a su decisión y se había encargado de las bebidas que ambos compartirían esa noche. Miró los zapatos de Sam a un lado de la puerta, justo donde Adam también los hubiera dejado si se hubiese tratado de su casa; rió un poco pero evitó imitar las acciones del rubio, pues aunque fuera su mejor amigo, no llegaría al departamento a hacer más desastre del que ya había, debía de respetar el territorio de otro macho alfa (?).

- Sé que eres bueno improvisando Sam- Sonrió de una manera dulce mientras jalaba uno de los banquitos que estaban frente a la barra que delineaban la enorme cocina, lugar que no parecía estar tan sucio como el resto de la habitación, dudaba que Sam supiera cocinar; pero le daba el beneficio de la duda, si aquel rubio engreído era bueno con las especias, Adam estaba más que listo para arrodillarse y pedirle matrimonio, quizá incluso estaría dispuesto a lamerle las bolas, quizá.

Escuchó entonces las varias opciones que Sam le daba, la pizza y el alcohol sonaban realmente bien, suponía que Sam estaba acostumbrado a ese tipo de veladas, pues se trataba de alguien con un magnífico estilo ¿Cierto?.  

- Pedir pizza no suena nada mal Ebony – Sonrió el de ojos azules apoyando su barbilla sobre la palma de su mano, la cual era ligeramente más blanca que la tez en el resto de su cuerpo – Sea lo que sea que hagamos, sé que todo será genial Sam – Cerró los ojos un momento mientras se dedicaba a mostrar una pequeña sonrisa que resaltaba en todo su rostro; pensó un momento que aquel “todo” pudiera mal interpretarse, pues ahora que sabía que Sam era homosexual, posiblemente el atrevido caballero estuviera dispuesto a seducir a Winter, y un Winter ebrio no pedía permiso.

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Sus dedos se movían de manera circular, las yemas de sus dedos acariciaban y presionaban con determinación en un masaje intenso. Sus manos apretaron con fuerza el objeto ya caliente por tanta estimulación y rose que sus palmas habían dado. La frente de Adam sudaba un poco y sus labios estaban un poco rígidos al igual que el resto de su cuerpo, su corazón latía con una velocidad impresionante que casi le hacía jadear y perder el control; joder, era bueno, Sam era jodidamente bueno, hasta el punto en el que los nervios de Adam Winter amenazaran con hacerle desmayarse.

- ¡No! ¡No, no,no,no,no! ¡Sam! – La voz de Adam jadeó en un rápido alarido de desesperación. Las piernas de Adam estaban rígidas sobre el sofá que decoraba la estancia de aquel lujoso departamento, mismo que parecía ahora un infierno por la temperatura que Adam lograba sentir por un momento tan excitante - ¡No! ¡Detente! – Sus palabras fueron ignoradas reciamente por el rubio, que terminó con él de una forma tan épica como nunca antes - ¡Oh no Sam! ¡Dude era mío! ¿Cómo pudiste hacer ese fatality tan rápido? –

La mano de Adam se pasó por su frente aún vestido con la chaqueta de Sam, la cual le terminó gustando más de lo que hubiera imaginado, dejó el mando de la consola a un lado de su cuerpo, pues el plástico estaba realmente tibio que ponía incómodo a Winter, o al menos a sus manos.

-Que increíble Ebony ¡Aún no puedo creerlo! Pirateaste el juego lo sé – Rió Adam mientras se llevaba su pedazo de pizza medio comida a la boca que había dejado para después, pues Sam había iniciado la partida de Mortal Kombat antes de tiempo.

El cuerpo de Adam estaba relajado, sus zapatos y calcetines terminaron en el suelo justo al lado de los de Sam, la gamma de colores contrastaba bastante bien. La primera botella de alcohol se había terminado, y de manera sorprendente no le había afectado tanto de la manera que esperaba que lo hiciera, aunque claro, un par de tragos más y sería el fin de su conciencia; era una suerte que fuera fin de semana.

- Oh, dude – Exclamó el moreno mirando con sus gafas un poco sucias al rubio – Me estoy divirtiendo mucho contigo Sam, nunca pensé que realmente esto pudiera pasar algún día – Dijo Adam dejando caer su cuerpo de lado, logrando que su cabeza quedara recostada sobre el fuerte muslo de la pierna del chico con sexys gafas de sol. Aquel movimiento, hizo sentir a Adam ligeramente mareado y un poco aturdido; pero al quedarse quieto la sensación pasó después de unos segundos. Entonces se giró lentamente hasta quedar poca arriba y poder ver al rubio desde abajo aún apoyando sus oscuros cabellos en el muslo; entonces una estúpida risa salió de la boca de Adam.

- Sup  - Soltó en un suspiro el típico saludo que hacía Sam al iniciar uno de sus tan famosos vídeos, y siguió riendo de manera rara y estúpida, dos palabras que definían perfectamente a Adam Winter. Entonces dejó a sus zafiros recorrer el rostro inexpresivo de Sam, que era aún más misterioso con aquellas gafas puestas incluso dentro de casa y también frente a su mejor amigo. Las manos del menor subieron hasta el rostro de Ebony y sujetaron las gafas de sol, retirándolas de los intensos ojos de Sam, mirándolos finalmente después de varías horas – El chico que será tu novio será muy afortunado Sam – Remarcó sus palabras con una débil sonrisa en sus labios, una que pudo haber expresado un poco de dolor que sintió en el pecho al pronunciar sus palabras – Eres muy atractivo y cool, sólo espero que me lo presentes primero – Teniendo cuidado de no lastimar algún ojo del rostro ajeno, regresó las gafas de sol perfectamente cuidadas al lugar donde pertenecían.

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Mensaje por Sam Ebony el Sáb Jun 04, 2016 10:40 pm
Verle feliz y emocionado era una de las cosas que más le gustaban en el mundo. La primera vez que lo había visto tan emocionado supo lo que significaba Adam Winter para él, al principio se asustó… Estaba seguro de que Ekaterina no era la única persona sobre el motivo del enamoramiento de Sam Ebony hacía ese chico. Al principio le había parecido solo un obsesivo y crédulo chico, pero con el tiempo, llamada con llamada la inocencia del chico le había cautivado. Cuando reía, Sam estaba seguro de que le gustaría escucharle en todo momento. Porque la risa que poseía era increíblemente dulce, algo aturdidora porque era realmente una voz chillona, pero con el tiempo había aprendido a apreciarla. Adam no sonreía para cualquier persona. En realidad, sí, pero no de la manera que él conocía, bueno y si lo hacía con alguien más todo se solucionaba mandando a matar al imbécil que viera su sonrisa.

Lo compartiría con Ekaterina, también, si ella no estuviera tan loca como para decir que la interacción entre hombres y mujeres nunca acaba bien.— Se masajea la sien, sigue pensando que Ekaterina no tiene razón, no terminaría mal porque todos serían grandes amigos como en su juego de Sims 4.—Cuando la convencía de no entrar a la universidad, le enseñe una simulación de lo sería vivir con nosotros.— Quizás hacer que el sim de Adam y el suyo se pusieran a tener sexo en todas partes no había sido una buena idea, mucho menos que la pareja de Ekaterina Sim se haya metido con otra chica y un chico… Si, quizás por eso no le había gustado.—La verdad es que no pude convencerla, pero arreglare una salida para que se conozcan.— No estaba muy seguro de ello, porque entonces Ekaterina podría molestarlo con Adam y provocar que todo se arruinara, le daba un poco de miedo.

Cuando escucha las palabras “gran tesoro” se ruboriza, claramente malpensando, pero luego recuerda que el idiota de Adam es un terroncito de azúcar y no piensa en nada pervertido, así que una gota de sudor tipo anime resbala por su frente cuando él dice “colección de películas”, deja escapar un suspiro y ríe, la verdad es que los gustos cinematográficos de Adam, son una completa mierda. No quiere iniciar otra discusión, así que no dirá nada al respecto.

||

Se quitó los calcetines y los lanzó en algún lugar, ya que cayeron cerca de la pantalla del televisor y resbalaron por ahí. Una vez a la semana iba la señora de la limpieza y siempre le daba una jugosa propina porque lo cierto es que él era suficientemente puerco como para dejarla escapar con su sueldo normal, además eso de ser increíblemente rico por el dinero que le generaba su vlog, estaba seguro de que había hasta figuritas de acción con su imagen y su nombre y que la gente a su alrededor se volvía loca consiguiendo las figurillas de edición limitada. Bueno, entonces comerían unas estúpidas pizzas y se encargaría de darle el mejor desayuno insano que hubiera comido en su puta vida. Sería todo un éxito. Todo eso si conseguía no quemar la cocina, la cual casi ni utilizaba, si podía evitarlo, claro.

Tu vida ha sido perdonada por hoy, Winter.— Muestra una sonrisa ligeramente socarrona y le da un codazo amistoso en las costillas a su amigo.—Pero, pronto morirás a garras de uno de mis platillos…— Rió un poco, pero sabía que al final conseguiría amar lo que sea que preparara, era delicioso, pero la verdad es que no estaba seguro de volver a hacer la receta como la recordaba.—Quizás luego podamos invitar a las chicas, yo a Eka, y tú a tu amiguita ¿Chesse?— No recordaba su nombre aunque también había hablado con ella en el chat.—¿Es tu novia o solo te gusta?— Cuestiona con deje de burla, aunque en realidad la respuesta podría ocasionar una depresión en él. Quizás Ekaterina tenía razón y le gustaba saber cosas que terminarían por deprimirlo. Era un estúpido.

||

Estaba perdiendo la cordura porque aunque Adam era muy bueno y lo que estaba haciendo demostraba que tenía experiencia en aquello, el simple hecho de pensar que alguien le había enseñado, aunque podría haber sido su hermano. La verdad es que a él le habría gustado ser el maestro de Adam, tantas veces que lo habían hablado por videollamada, aunque en fin, no había que tener miedo porque incluso con ayuda, no le habían podido ganar. Una risa de autosuficiencia escapó por sus labios, ruidosa, y de ganador, claramente, porque había machacado a Adam en el juego, aunque claro, era posible que él pensara que tenía oportunidad de ganar, quizás por eso disfrutaba más la victoria.

¿Pensabas que podías ganarle al campeón inglés?— Porque sí, Sam Ebony era el campeón de Mortal Kombat del año pasado, en el torneo que habían hecho en su país natal. Aunque eso era muy friki, estaba seguro de que Adam lo recordaba porque había documentado los juegos en su vlog y también había entrevistado a algunas chicas muy sensuales que le habían gustado para pasar el rato, aunque claro que sabía que era homosexual, eso no quitaba el hecho de que las mujeres siempre fueran de cuerpo exquisito.

Adam aún estaba utilizando su chaqueta, le gustaba tanto como se le veía que estaba considerando seriamente el obsequiársela. Pero, no estaba seguro de que Adam gustara de quedársela, aunque quien sabe siempre podría conseguir una forma de convencerle desinteresadamente diciendo que su estilo ñoño por fin había tomado algo de presencia. Quizás eso hacía que se molestara pero no iba a negar que fuera interesante. Ante la acusación, grave acusación de su amigo frunce el ceño. Deja la rebanada que se estaba comiendo sobre la caja medio vacía y deja caer el mando sobre la suave tela del sillón, todo esto para lanzar su cuerpo sobre el de Adam y hacerle cosquillas en los costados…

¡¡Como puedes decir algo como eso sobre mí, Winter!!— Continua haciéndole cosquillas, como un intento de que pague por la rudeza de sus palabras. Pero, la verdad es que no le daba mucha importancia a sus palabras se la estaba pasando increíblemente bien al lado de Adam. Cuando le soltó, Adam se recargó contra sus piernas, le había hecho ruborizar intensamente. Ese chico era un idiota. No sabía lo que estaba haciendo. Sus mejillas se ruborizaron a un más. Quería ver los ojos de Adam directamente, eran tan increíblemente hermosos. Se acercó un poco al rostro de su amigo y no estaba pensando realmente en lo que hacía, estuvo cerca de sus labios cuando Adam dijo algo que le aceleró el corazón. ¿Cómo podía decirle que él no quería a otro chico? ¿Qué él solamente lo deseaba a él?—Ya hay alguien que me gusta, solamente quiero estar con él.— Quiso frenar sus palabras, pero antes de darse cuenta ya habían escapado de sus labios.

||

Había abierto la siguiente botella y había invitado a Adam a jugar una partida de hockey de mesa, se preguntaba si al chico le gustaría lo que podrían hacer, había mucho que hacer en su departamento de hombre soltero, pero se preguntaba que tanto podría ser conveniente para Adam, en realidad, no sabía que hacer porque era el chico que le gustaba, ¿cómo podía elegir algo tan fácilmente? Luego podrían comenzar a ver las películas de Star Wars o alguna otra saga que le gustara a su mejor amigo, mientras no fue Armaggedon o Con Air, que aunque le gustaba mucho el idiota ese, en realidad tenía muy malos gustos. Encestó de nuevo en el juego y miró a Adam con una sonrisa de autosuficiencia, mientras le daba un trago a una cerveza que tenía cerca de él, se la pensó mucho porque tenía hierba por ahí, sin embargo, él no parecía interesado en ello.

¿Eso es todo lo que tienes, honey?— Comenta con un tono burlón.

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Mensaje por Adam Winter el Lun Jul 04, 2016 8:44 pm
Había escuchado hablar sobre Ekaterina, había ocasiones en las que Sam no podía dejar de hablar sobre ella, y lo maravillosa que podía resultar la compañía de la mujer, aunque Adam incluso lograba sentir algo de celos cuando Sam le presumía de su “mejor amiga”; pero aquellos celos se fueron justo en el momento en que Sam aceptó que era homosexual, incluso sintió cierto tipo de alivio. No le extrañó que Sam quisiera presentarle a la mujer, a lo cual sólo asintió; pues si eso hacía feliz a Sam, entonces le daría una oportunidad a Ekaterina y la conocería; pero sólo por la felicidad de Sam ¿Qué tan malo podía ser?.

||

Arqueó la ceja un poco extrañado cuando Sam habló sobre invitar chicas, incluso cuando mencionó el nombre de la mejor amiga de Adam: Chess; no pudo evitar sentirse bastante incómodo con la situación, claro que no le gustaba Chess, aunque fuera ridículamente hermosa y simpática, en el corazón de Adam no había espacio para otro amor más que Sam Ebony, el famoso rubio que le había invitado a pasar la tarde-noche en su lujoso apartamento.

- Ella no me gusta y tampoco es mi novia Sam –
Dejó claro Winter, no quería que Sam estuviera suponiendo cosas que nunca pasarían ¡NUNCA! Pues adivinen qué, aquella chica llamada Chess, se sentía tan atraída por Sam que a veces olvidaba que Adam también era un hombre – Pero a ella le gustaría mucho conocerte, podría invitarla si quieres a otra de tus fan girls aquí – Soltó una pequeña risa, quizá había utilizado mal el término “fan girl” pues al parecer también se incluía en el grupo de seguidoras de Sam, unas muy locas seguidoras – De hecho, podría invitarla ahora mismo – Adam se había irritado un poco en realidad, no le agradaría compartir su tiempo junto a Ebony, al menos no esa noche; pero era un cierto recelo que tenía, sólo quería estar con Sam.

||

Adam soltó una gran carcajada al tiempo en que sintió la ola de cosquillas atravesar su cuerpo, agitó los brazos y comenzó a retorcerse bajo el cuerpo del rubio, nunca había sido bueno soportando aquella tortura - ¡No Sam! ¡Basta, detente! – Eran algunas de las palabras que el de ojos zafiros soltaba tratando de parar el ataque a su cuerpo, no era muy fanático de las cosquillas por lo que agradeció cuando finalmente Sam detuvo la tortura. Adam dejó caer su cabeza en las piernas ajenas, el alcohol comenzaba a afectarle un poco, se sentía algo fuera de sí; ni siquiera reaccionó en defensiva cuando Sam se acercó tanto a su rostro, quería tenerle lo más cerca posible, incluso … estaba seguro que Sam le besaría en ese momento, y finalmente podría ser feliz; pero … las palabras del rubio rompieron de nuevo el corazón de Winter, a Ebony ya le habían robado el corazón, y seguro que no sería él, no, alguien como Adam Winter no podía tener a un magnífico Sam Ebony, ni siquiera en sueños y en otra vida.

-Vaya … que suertudo – Suspiró sus palabras, entrecerrando los ojos por la cercanía de Sam, incluso podía oler la dulce fragancia de la colonia que usaba –Tengo que conocerlo … quiero ver si haz hecho una buena elección – Y soltó las palabras que le resultaban algo difíciles de decir, pues con el corazón roto nada era fácil, incluso el brillo de sus ojos se había apagado en ese momento – Sam … hueles muy bien – Rió de manera suave, sin estar muy consciente de las palabras que soltaba en esos momentos; cerró los ojos y suspiró, el alcohol recorría su cuerpo, se notaba que no era muy bueno soportándolo – Yo … también tengo alguien … con quien quiero pasar el resto de mi vida – Murmuró Adam, en esos momentos realmente no sabía qué era lo que decía, ni tampoco sabía a quién se lo decía, simplemente … no tenía que decirlo – Pero eso no importa, a nadie le puede gustar un … Adam Winter, quizá sí un Adan – Seguía murmurando de forma lenta, abrió un poco los ojos para encontrarse con las gafas oscuras de Sam, que a pesar de ser tan negras, podía distinguir el color rojizo de los ojos de Sam – Ni quiera un Sam Ebony – Sonrió de manera amplía, una sonrisa que ocultaba el agudo dolor que sintió en su corazón en ese momento – Pero es estúpido hablar sobre esto ¿No crees? … no importa – Adam se levantó de las piernas ajenas y acomodó un poco más su lacio cabello, se sentía un idiota ¿Por qué había dicho algo como eso?.

Fue de su alivio cuando Sam propuso el juego de Hockey, finalmente un deporte que iba bien con sus habilidades. Adam no lo dudó dos veces y se levantó del sillón aceptado el nuevo vaso de lleno de bebida que también Sam le ofrecía. El rubio había resultado también bastante bueno en la máquina, iba perdiendo por un par de puntos; pero era muy difícil bloquear los movimientos de Sam -¡Cierra la boca Ebony, que aquí voy! – Rió fuerte y finalmente hizo su movimiento, logrando anotar una vez más antes de que el tiempo llegara a 0. Entonces Adam alzó los brazos en forma de victoria y soltó un grito en forma de celebración - ¡Te he ganado! ¡Hay un nuevo Rey en casa nena! – Celebró al estilo Adam, el cual consistía en dar un par de saltos y girar un par de veces en el mismo sitio con los brazos alzados; pero la diversión terminó cuando los zafiros de Adam notaron en la pared un reloj digital, la hora que marcaba era realmente tarde y dudaba que las puertas de la academia estuvieran abiertas a esa hora, incluso siendo inicios de fin de semana – Oh rayos … es … bastante tarde – Se giró al ver a Sam algo preocupado – No me dejarán entrar a la Academia a estas horas ¿Puedes creerlo? – Bajó la cabeza, no quería irse; pero no podía darla más problemas a Sam, podría entrar volando claro; pero aún así resultaba algo complicado – Creo que … tengo que irme.

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Mensaje por Sam Ebony el Lun Jul 04, 2016 10:32 pm
Tenía muy buenas historias que contar con Ekaterina, algunas otras no tan buenas. Había tenido un inicio no homosexual muy bueno. Pero Ekaterina había querido algo más con él. Ellos dos eran amigos desde que inició en internet, pero se habían hecho buenos amigos conforme pasaba el tiempo. Por eso, fue un día que Sam tuvo una gira en su ciudad y se habían encontrado y acabado en un hotel para hablar de las cosas que habían vivido, era bastante emocionante. Pero Ekaterina había tomado de más, al principio, como todos los encuentros borrachos con amigos, había sido divertido. Las cosas se tornaron más incómodas cuando ella le dijo que podía hacerle ver que estaba bien que le gustaran las chicas. Él le había seguido el juego, pero ella había comenzado a quitarse la ropa y le había besado. Fue entonces, que comenzaron a besarse... Y Sam se dio cuenta de que no podía, no podía estar con ella si solamente Adam volvía a su cabeza una y otra vez.

Ekaterina y él dejaron de hablar por unos meses, pero luego volvieron a su rutina. Él intentando hacerle ver que el futuro del que hablaba era real y ella psicoanalizándolo para descubrir si lo que decía era verdad o solamente intentaba hacerle quedar mal y engañarle. Con el paso del tiempo, su amistad habías evolucionado hasta dejar de ser una amistad o una relación, era solamente una afinidad que no se podía encontrar en ninguna otra relación humana. Ekaterina y Sam eran perfectos juntos, cuando la gente los veía podía darse cuenta o pensar que debían ser pareja o buenos hermanos. Le daba gusto a Sam que sus preferencias sexuales no hubieran arruinado su amistad con Ekaterina, porque ella era la única que conocía por completo su historia y aunque no le creía, no desmentía nada.

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Le gustaba ver a Adam celoso, el chico estaba claramente irritado sobre la idea de compartir a su mejor amigo y Sam lo entendía. Ese momento era únicamente suyo y aunque le gustaría mucho que Ekaterina conociera al chico del que estaba enamorado, no quería que Adam se sintiera irritado, especialmente porque Ekaterina había sido la primera a la que había visitado. La primera con la que había hablado, comido, emborrachado, la primera a la que había visto. Aunque siempre había jurado que Adam y Adan serían los primeros, no sabía como comportarse y aun estaba muy verde para ver a ese chico sin tener deseos de postrarlo en la cama y darle hasta los dientes. Y eso que Adam tiene unos dientes enormes, pinche dentón.

Claro que no, Adam. Esta noche es de chicos. Si hay chicas no puedo sacarme los pantalones.— Y dicho esto, sin mucha pena, se sacó los pantalones quedando con unos boxers negros que estaban insanamente pegados a su cuerpo. Luego le lanzó los pantalones a la cara a su amigo y comenzó a reír.—Si gustas puedes sacártelos también, aunque sé que tienes ropa interior de conejitos o superman.— Iba a decir algo como que seguramente tenía ropa interior de Nicholas Cage, pero quizás eso era excederse en lo referente al ojazul, no quería hacerlo sentir incómodo. No iba a decir nada al respecto, de sus celos. Pero si lo pensó.

«No tienes que estar celoso, solo quiero estar contigo.»

Seguramente, escribiría una canción con esa letra y luego la cantaría en su blog. No tenía buena voz, solía decir él, pero sus fans se volvían locas cuando escuchaban la voz de Sam en un micrófono, quería preguntarle a Adam, pero sentía que ese no era el momento apropiado para hacerlo. Luego le preguntaría a Ekaterina que pensaba acerca de que le cantara una canción y quizás ella accediera a que cantaran juntos. Lo cierto es que su voz era increíblemente dulce. Nunca lo diría en público, pero sería bueno si ella se aprovechara un poco de su fama, ella tenía mucho talento en lo que hacía pero sus fans eran gente recatada que solamente le hacía comentarios sobre que perdía el tiempo haciendo lo propio. Sam sabía que Ekaterina tenía talento.

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Decidió que era una idea inteligente hacerle cosquillas a Adam, decidió que era una buena idea decirle a Adam que estaba enamorado de alguien sin pensar en lo que eso podría significar para su relación amistosa. Había estado seguro de que decirlo iba a provocar que sus sentimientos se tranquilizaran, pero había tenido el efecto contrario. Ahora, más que antes, tenía deseos de estampar sus labios contra los contrarios y darle un beso que jamás olvidaría, pero no podía. No podía hacer algo como eso, menos despues de que Adam le dijera que él también tenía a alguien con quien quería pasar toda su vida. Sam no sabía, él no sabía si quería estar toda la vida al lado de Adam, pero sabía que si tenía la oportunidad, quería estar con él, a su lado. De la forma que fuera y ser el "tío" de sus hijos, una relación profunda y diferente a la que él quería, pero lo quería cerca de él, cerca de su corazón.

Yo solo quiero estar a su lado. No creo que me acepté como su pareja, pero me conformo con estar con él.— Sus palabras son sinceras y reales. Espera que Adam se de cuenta de lo que habla. Él ama intensamente, pero no espera nada que Adam no pueda darle. Nunca va a presionarle, de la misma forma que nunca le dirá que lo ama.

Las palabras de Adam, le calan en los huesos. Frunce el ceño y los labios le quedan apretados como si quisiera gritarle algo insultante. Pero no lo hace. Sam respeta los comentarios de Adam, aunque no esta para nada de acuerdo con lo que dice. De hecho, quiere gritarle que esta incorrecto. Él es la persona que más le ama. Le sujeta el rostro fuertemente, le mira por unos segundos y lo besa. Al principio, solo quiere alejarse, pero... No puede, se deja llevar por completo por la emoción que siente por el chico. Y pasados unos segundos de no respuesta, se aleja. Su rostro demuestra pena, sus mejillas están ruborizadas y sus ojos carmesí están acuosos con deseos de llorar.

No vuelvas a decir eso. Eres increíble, Adam. Y me gustas... Mucho.— Inicia con un tono vivaz, pero su voz va disminuyéndose cuando se confiesa. Se queda en silencio, antes de chasquear con la lengua, se ha dejado llevar por sus sentimientos. Se sienta en un sillón y abraza sus piernas, escondiendo la cabeza con sus brazos. Siente que Adam esta tan ebrio que podría no recordar eso al día siguiente. Lo cual es bueno, es la peor forma de confesarse. Sin embargo, su corazón esta latiendo sin control debido al beso que le robó. ¿Qué pasa si Adam no quiere saber nada de él.—Yo no me juntó con gente que no sea tan cool como yo.— Esto lo dice más fuerte. Con nerviosismo, sin saber si él escuchó sus sentimientos o no. Un beso puede tener una explicación, pero una confesión es una confesión sin importar que digas.

Al menos, tiene una buena idea y le propone que jueguen un rato en la mesa de Hockey, Adam no se niega, por lo que se dirigen de inmediato. Deja escapar un suspiro y el juego comienza. Aunque Sam es muy competitivo, sabe que su mente se encuentra en las nubes. Y aunque quiere ser mejor en el juego, no puede evitar fallar casi todos los tiros de Adam, claro que ataca con fiereza, pero esta lejos de ser un juego normal en su vida, esta perdido en sus pensamientos y por suerte, Adam no se da cuenta. Festeja, se ríe, pero luego dice que es tarde y debería irse. Sam no quiere que se vaya, pero no puede obligarlo a quedarse.

Quédate conmigo.— Se la juega, se acerca a Adam y le abraza dulcemente. Quiere que se quede, que jueguen videojuegos, tomen un poco más, pierdan la cordura y duerman juntos -solo dormir- pero tiene miedo de que su beso haya arruinado las cosas. Tiene miedo de que todo termine abruptamente. Esta asustado.—Solo quédate esta noche, por favor.— No le suelta y espera por su respuesta.

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Mensaje por Adam Winter el Mar Jul 05, 2016 1:16 pm
Sintió una gran ola de alivio caer sobre su cuerpo cuando Sam habló sobre que esa noche le pertenecía sólo ambos, y eso me había hecho feliz, tener a Sam sólo para sí mismo era una locura, y ahora más cuando el rubio decidió que era una buena idea el caminar por todo su departamento con unos boxers oscuros que dejaron a Adam sin aliento, sus zafiros viajaron por toda la entrepierna ajena, ver sus piernas y la parte trasera de su cuerpo, era como un sueño para Adam un sueño hecho realidad, y para su suerte, aquellos boxers no se limitaban y se acomodaban perfectamente a la figura de Sam, sentía que podría desmayarse en ese momento. Lanzó los pantalones de Sam lejos, aunque en realidad también le hubiera gustado quedarse con ellos toda la noche.

- No tengo ropa interior de Nicolas, Sam – Rió Adam pensando si era buena idea el quitarse también los pantalones; pero no estaba seguro – Y … yo pensé que tu ropa interior sería roja – Pero rojas eran las mejillas del moreno, pues él todo el tiempo que llevaba conociendo a Sam imaginaba que su ropa interior sería del mismo color que de sus ojos; porque … era normal ¿Cierto? La verdad era que la ropa de Adam sí era del mismo color que de sus ojos; pero no quería parecer un nerd que incluso combinaba el color de sus boxers ¿Qué pensaría Sam al respecto? Así que simplemente no lo hizo, no se quitó los pantalones; sin embargo, Adam había dejado su torso desnudo, lanzando su camisa de tirantes negra y la chaqueta roja de Sam que tanto le gustaba a la cara del mismo propietario.

– Tienes razón dude, y tampoco podríamos hacer esto –
Adam no era un adonis, eso era evidente; pero gozaba de ser esbelto, una tez clara y en general un buen físico, mismo que no se comparaba con el cuerpo de Sam, pero entraría en los que muchos catalogarían como “lindo”.

Seguir a Sam hasta el sofá no fue difícil, tampoco el beber y comer la pizza que había llegado unos minutos después, asunto que le pareció bastante cómico a Adam pues Sam había atendido al repartir aún sin pantalones, seguro que aquel sujeto se había llevado una excelente propina; después de eso Adam no había dejado de reír, y mucho menos cuando el ataque de cosquillas que recibió le dejó bajo el cuerpo del hombre sexy y rubio natural, Sam era perfecto a los ojos de Adam, su rostro era único, era poco decir que se encontraba enamorado de su mejor amigo; fue entonces que su corazón se aceleró, su mente se quedó en blanco y su cuerpo se paralizó completamente. El beso de Sam había sido tan sorpresivo que a Adam le costó unos momentos el regresar de las nubes y descubrir que no se trataba de un simple sueño, era realidad, no había despertado de la misma cruel forma como lo hacía todas las noches. Era su primero beso, estaba a punto de corresponder pero los labios de Sam se le escaparon una vez más, tenía la necesidad de buscarlos de nuevo y acabar con lo que el rubio había empezado; pero su cuerpo seguía inmóvil sobre el sofá y su mente perdida en la nada, el alcohol se había apoderado completamente de sus sentidos.

– Vaya … - Fue lo único que pudo decir, antes de soltar una amplia sonrisa que se formó de manera traviesa en sus labios, Sam le había robado su primer beso, estaba demasiado feliz que no se lo creía, esperaba recordarlo al día siguiente. Su rostro giró para ver la figura de Sam, parecía afligido por algo, no le gustaba ver a su amigo de esa manera. Se sentó sobre el sofá y se acercó a él, le rodeó el cuello con ambos brazos y le abrazó con fuerza, dejando caer su peso contra el cuerpo de Sam, logrando que ambos cayeran fuera del sofá directo al suelo, acción que sacó de Adam una nueva risa, estaba más torpe de lo normal. Aún aferrado al cuerpo del rubio, Adam acercó su boca al oído de Sam – Te quiero bro –.

Fue un alivio que Sam propusiera el juego de hockey, aunque la hora en el reloj comenzaba a avanzar y Adam sentía que era hora de irse; pero los brazos rodear su cuerpo le hicieron detenerse y por poco derretirse al lado de Sam. Volvió a sonreír y asintió con velocidad, sin duda aquel día no pudo haber sido mejor.

Y la noche continuó para ambos, Adam había aceptado cada uno de los juegos que Sam proponía, y claro que la mayoría tenían que ver con el alcohol, mismo que ya rondaba por todo el cuerpo del de ojos zafiros, pero no tenía nada que temer, pues estaba en casa de Sam, estaba seguro que él le cuidaría, o eso esperaba. Las luces de departamento estaban apagadas, con la excepción de pequeñas luces en el techo que Sam había presumido como “El ambiente perfecto para hacer el amor”, cosa a la cual Adam simplemente soltó risas y burlas al respecto.

- Ah … tío ya no puedo más – Adam se encontraba recostado en la amplia cama que le pertenecía el rubio, esta vez sólo vestido con sus boxers azules que antes había ocultado a la vista del rubio, pues Sam le había retado antes a bailar con sólo la ropa interior puesta – Bebí demasiado – Decía Adam sintiendo que el mundo a su alrededor giraba con velocidad, cosa que le provocaba cosquillas en el vientre y le hacía reír aparentemente sin razón alguna para hacerlo. La mano de Adam se acomodó sobre sus propios ojos, evitando que la poca luz rebelada las expresiones de su rostro mientras sufría el ataque de risa que en ese momento le había dado. Rodó un poco en la cama quedando boca arriba nuevamente, estaba falto de sus gafas, pues las había dejado dentro de un vaso de agua que supuestamente lograría bajar un poco los niveles de alcohol en su cuerpo; pero desgraciadamente no lo hizo. Girar de aquella manera, terminó por confundir la cabeza de Adam, perdiendo finalmente la poca cordura que le había quedado después de la gran noche que había tenido con su mejor amigo.

-Sam – Le llamó en un susurro, como si su voz fuera capaz de despertar a alguien que estuviera durmiendo – Ven … antes de que Adam despierte – Y volvió a reír –Tengo … que decirte algo importante …

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Mensaje por Sam Ebony el Vie Sep 16, 2016 9:22 pm
Estar en la misma habitación que el chico que le había gustado desde hacía demasiado tiempo, era problemático. Se sentía lleno de hormonas, lleno de fortaleza por los secretos revelados. Se sentía poderoso. Adam le causaba nerviosismo, el hecho de que supiera que era homosexual, era suficiente para que se pusiera nervioso. Quizás Adam nunca podría averiguar quien era la persona que le gustaba o que le interesaba, estaba seguro de que sería imposible que se diera cuenta solo. Se sentía contento de que Adam no le hubiera rechazado al enterarse de su incurable homosexualidad, había estado asustado de contárselo y que terminará rechazándolo porque conocía la personalidad de su mejor amigo.

Soltó una carcajada con lo que dijo su mejor amigo... ¿Ropa interior roja? Si es cierto que todo su guardarropa estaba lleno de ropa roja y negra, pero eso no significaba que su ropa interior también lo fuera. Bueno, si, tenía ropa interior roja, negra, de cuadros rojo y negros, con líneas, y si todas tenían el mismo patrón de colores. Aunque tenía unos azules que le hicieron pensar en los ojos de Adam y con los que se masturbaba a veces... Pero, eso no era tan raro, ¿o sí? Dejó escapar un suspiro y luego volvió a reír. Su risa se cortó cuando se dio cuenta de Adam, se había quitado la camisa que dejaba poco a la imaginación y se había quedado en cueros, prácticamente. Algo que atrajó los ojos de Sam a su cuerpo de inmediato.

Antes de pensarlo, antes de darse cuenta siquiera, tenía los labios sobre los de Adam. Eran dulces, tenían un deje a alcohol, pero eran dulces. Estaban estáticos y no se movían para nada, pero Sam sospechaba que era debido a la sorpresa. Por su cuerpo, se había sentido una descarga eléctrica que le dejó suspirando. Todo se desconectó por unos segundos, antes de que una nueva oleada de energía le rodeara. Estaba enamorado de él, estaba más que seguro en ese momento, pero tenía miedo de los ojos de Adam, del miedo, del rechazo. No sabía que hacer si todo terminaría ahí. En el momento en que Adam le habló al oído, supo que tenía una erección. Y tenía que tomar medidas drásticas para que su mejor amigo no lo notara. Así que le propuso jugar hockey.

La realidad es que Adam no era tan malo jugando, era bastante bueno y bastante distractor. Porque hay que recordar que no traía playera y Sam se perdía viéndole el torso desnudo dejando que el menor anotara algunos muchos ¿goles? ¿anotaciones? ¿cómo se le llamaba a los puntos en hockey? Con el paso de las horas, el menor había terminado lanzando sus pantalones y Sam se había sacado la playera incómoda revelando su angelical cuerpo desnudo. Habían tomado demasiado, reído, jugado, quizás se habían besado, pero Sam no lo recordaba. Sabía que su miembro estaba endurecido por todos los momentos, miradas y emociones fuertes sentidas a lo largo del día, pero intentaba controlar sus impulsos alcohólicos.

Si ya estás cansado, significa que es momento de hacerte el amor.— Murmura, pero ríe ante el efecto que esa frase tiene en su sistema. Como una corriente eléctrica que sacude todo su cuerpo con violencia.—¿Qué es lo que Adam no debe saber que me tienes que decir?— Cuestionó, acercándose a la cama como un depredador a su presa y colocando las piernas alrededor del cuerpo de Adam. Su entrepierna, algo fuera del bóxer, rozando contra la de Adam. Dejó escapar un suspiro ruidoso y se inclino hasta estar tocando a Adam con su nariz. —Cuéntame todos sus secretos... Sweetheart.— El aliento, ligeramente oloroso a alcohol y su cuerpo ediondo a sudor. Pero aun así, caliente y deseoso del contrario. Estaba cansado, pero después de ese beso solo quería más de Adam.

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