Greenlight Academy Rol
I.
II.
III.
IV.
V.
La academia Greenlight, reside dentro del pueblo de Haus, comprado y fundado por Adelbert Greenlight. En las cercanías de dicho pueblo, podemos encontrarnos con la capital de Australia, Canberra, donde se puede llegar en tren, camión e incluso en bicicleta. Los estudiantes, funcionarios o habitantes pueden llegar a Sydney en cualquiera de los transportes señalados, así como también tomando un avión con ese destino, si se cuenta con el dinero apropiado.
Datos necesarios
Aquí puedes encontrar los expedientes de los personajes que ya han sido creados en el foro o también puedes ver más fácilmente donde ubicar la ficha de tu personaje en creación.
Para elaborar tu ficha
03

Feuerrote

06

Lauftgrau

07

Wasserblau

05

Blattgrün

Jefe FeuerroteV. Greenlight
J. LauftgrauDisponible
J. WasserblauDisponible
J. BlattgrünDisponible
Ella Greenlight

Hija del Director

Vicious Greenlight

Hijo del Director

Adelbert Greenlight

El director

Lorelei Luhrmann

Ex-esposa del Director

EllaGreenlight
ViciousGreenlight
AdelbertGreenlight
LoreleiLuhrmann
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Mensaje por Adan Winter el Mar Ene 05, 2016 9:33 pm

Y aquí comienza, una nueva historia, junto a nuestro protagonista Adan Winter. No es un chico común y corriente, tiene algo especial dentro de él, un sueño y habilidades asombrosas que dejarían a todo el mundo con la boca abierta, sí, es un chico bastante especial y que no se ve todos los días, es Adan Winter.

Desde su llegada a Australia, tuvo en cuenta de que el dinero sería escaso, y que tendría que trabajar después de clases para así mantenerse y comprar unas cuantas cosas que seguro le gustarían cuando saliera a disfrutar de su nuevo entorno, tenía que describir y clasificar los lugares como buenos, malos o pésimos para su gusto, no es como que iría a cualquier sitio después de todo. Debido a su carisma, no tardó mucho en conseguir empleo, un poco lejos de la Academia; pero valdría la pena por la buena paga que se le ofrecía, no dudó en tomarlo, y empezar su vida como Barman en un antro, uno de los más populares de Haus, donde al parecer, la buena música siempre estaba presente.

Habían pasado un par de días, creía él, pues no estaba muy al pendiente del calendario y tampoco del día en el que vivía. Y había asistido a su primer día de trabajo, en el cual había aprendido cómo hacer los tragos y demás bebidas fácilmente y rápido, se le daba el aprender rápido después de todo; pero a pesar de todo, no sentía que fuera una de las mejores experiencias que pudiera vivir – Otro día otra moneda – Comentó para sí mismo, ignorando el hecho de que varios de los estudiantes desviaron sus miradas para ver al chico que hablaba solo.

No pasó mucho tiempo para llegar hasta la zona más concurrida de Haus por las noches, su habilidad para volar hacía que sus viejas fueran exageradamente cortos, gracias a su gran velocidad. Aterrizó sus pies sobre la terraza del bar, cayendo desde la altura de 2 metros, con una hábil voltereta hacia atrás -¡Y lo ha hecho perfecto! Muy bien Adan – Se dijo así mismo, dándose unas palmaditas en la cabeza, felicitarse a uno mismo, está bien de vez en cuando, aunque a veces olvidaba que sus compañeros de bar, quedaban asombrados por ver que entraba por la puerta que daba a la terraza; pero siempre se las arreglaba con alguna excusa rara como: “Se me hacía tarde”.

Una vez dentro, Adan se acercó al locker metálico que ahora tenía su nombre en una plaquita de plástico, clavada sobre la puerta de este. Lo abrió con la asombrosa contraseña “00100” y sacó su uniforme, claro, a nadie se le ocurría poner un 1 en medio de 4 ceros, así que era la contraseña perfecta. Caminó hasta los vestidores, tarareando la canción “New Divide” de Linkin Park, una de sus canciones favoritas y que merecía de su atención. Finalmente cubrió su delgado cuerpo con el dichoso uniforme de mesero, el cual constaba de una camisa blanca impecable, un delantal negro que sólo cubría la parte de la cadera y un pantalón oscuro, resaltaba los violetas ojos que adornaban su frente, sus cabellos azabaches, fueron peinados sin mucho orden hacía atrás, creando una imagen presentable para el trabajo, esa era la regla de oro del establecimiento: Dar ante todo una buena imagen.

Tan pronto como Adan ingresó a la barra, los pedidos comenzaron a salir de una manera demasiado rápida; pero para las manos del azabache la noche apenas empezaba. Sirviendo tragos en vasos, agitando mezclas y jugando con los recipientes, Adan tenía todo bajo control, se notaba por su expresión tranquila, no había ningún problema y tampoco ninguna gota de sudor en su frente. Cuando todos los clientes de la barra fueron satisfechos, fue cuando notó la presencia de un hombre con aura bastante interesante sentando sobre la barra, al parecer no tenía ningún vaso de alcohol en las manos, entrecerró un poco los ojos, mostrando algo de extrañeza; pero al ver que sus demás compañeros estaban apretados con los pedidos, tomó la decisión de acercarse. Estuvo un par de pasos más cerca del hombre, cuando notó su contextura, parecía cuidarse bastante bien, arqueó la ceja un poco extrañado, pero impresionado por su escultura física. Una vez estando frente del hombre, sonrió – Lindos brazos, ¿Podrán con el menú de bebidas? – Preguntó dejando el dichoso menú sobre la mano, a merced del misterioso hombre.

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Mensaje por Bro el Dom Feb 28, 2016 7:57 am
No buscaba relacionarse con la gente, en realidad no quería tener nada que ver con ellos. Byron era frío por naturaleza, no dejaba que nadie se acercara a su círculo aunque solía tener relaciones con estudiantes o con sus compañeros profesores o profesoras. En general, no le importaba el género, después de todo solamente los usaba para follar. Se desnudaba y metía su miembro erecto en el ano de las personas con las que se acostaba. Si eran mujeres, procuraba no meterlo en la vagina y mucho menos correrse en ese sitio. Era muy limpio en sus relaciones, utilizaba condones y lubricantes para que fuera más placentero y menos doloroso. Pero nunca había hecho nada esperando algo, la verdad es que había recibido muchas invitaciones para volver a tener sexo con varias personas, pero una vez que él tenía sexo con alguien, no podía volver a hacerlo, porque coincidir demasiado podría desarrollar sentimientos de la otra persona y él no podría corresponderles, así que primera regla de Byron Ebony: no tener relaciones con la misma persona dos veces.


Después de terminar con su primera dificultosa semana de clases, de haber visto el culo de varios de sus estudiantes y masturbarse con algunas imágenes subidas de tono, había decidido que debía conocer más de la ciudad. Aquella parte donde había sido destinado a caer, era sumamente hermosa. Los camiones que encontrabas en la entrada del poblado de Hauss, podían llegar a Canberra, la capital del país, o a Sydney, una de las ciudades turísticas más populares del país en el que se encontraban, estaba sumamente emocionado por los costeños del lugar, las pieles bronceadas y el cabello rubio o castaño claro de las mujeres. Tenía ansias de ir a la playa a jugar vóley playero con unas chicas en diminutos bikinis y tener sexo con alguna de ellas (o todas ellas) en alguna roca del lugar, en los inhóspitos lugares. El sexo era tan natural para él como hacer el desayuno en las mañanas, si podía hacerlo todos los días del año, fantástico. Pero la cosa se volvía complicada cuando seguía su primera regla. No tener sexo dos veces con la misma persona.

Decidió que el primer bar al que iría sería el tan popular entre los estudiantes mayores de la academia, era un pequeño bar en la salida de Canberra, bastante concurrido, diría Byron, pero perfecto para encontrar a alguien con quien acostarse esa noche y si no, perfecto para tomar algo de alcohol para olvidar todo lo que sabe del futuro y de su querido hermano que está más que muerto. Se había decidido por ese desde el principio porque no tendría que caminar mucho si invitaba a alguna damisela o un joven atractivo a su departamento. Iba a tomar hasta que se le presentara una mejor oportunidad, se había sentado frente a la barra y estaba próximo a pedirle algo cuando el joven de trasero chato (el bartender) le dijo que era el fin de su turno y que su remplazo se estaba tardando. Byron dejo escapar un suspiro y se frotó el rostro con fuerza, algo sofocado. Y cuando llegó el suplente, se quedó mirando como si fuera carne en el asador, sabía que otros también lo habían notado, porque los pedidos y las solicitudes indecentes de sexo comenzaron a escucharse, aunque Byron solo quería tomar, no proponerle sexo a alguien que posiblemente se lo propondría a él.

El chico atractivo, se acercó a su lado de la barra y le observó con sorpresa, por suerte, no se tardó mucho en hablar. Le ofreció el menú, pero él ya sabía que quería.—Dame lo más fuerte que tengas.— Pidió, y aunque su voz lo dijo todo, aun así se tomó unos segundos para mirar fijamente a los ojos a aquel chico tan curioso.


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Mensaje por Adan Winter el Sáb Mar 19, 2016 9:46 pm
Dejó el listado de productos que vendía aquel antro en medio de la ciudad de Haus. Una ciudad llena de vida, luces, música, alcohol y mujeres hermosas, parecido al imaginario paraíso de muchos hombres y mujeres anhelantes de la buena vida. La noche era un desafío, era viernes por la noche, era obvio el porqué de que el sitio estuviera rebosante de personas, preparadas y ansiosas por ingerir y frotar sus cuerpos en una cálida danza bajo las estrepitosas luces.  

Adan Winter, el chico moreno de ojos violetas, fijó la mirada algo incrédulo por la petición del hombre rubio de fuertes brazos y ojos ocultos bajo esas interesantes gafas picudas y oscuras que dejaban a la imaginación el resto de su rostro; se dedicó a soltar una pequeña y silenciosa risa, acompañada de una curvatura de sus labios que resaltaban más los dientes alargados y blanquecinos del novato - ¡Wow! Tenemos un valiente. Sólo espero no tener que sacarte arrastrando por la puerta trasera amigo – Soltó en un canturreo alegre dedicándose rápidamente a cumplir el deseo de aquel hombre.

Su mano diestra se aventuró por debajo de la barra pulida de madera, tentando con las yemas de los  dedos sin necesidad de tener que utilizar su casi nulo sentido de la vista sin ser portador de las gafas gruesas que descansaban sobre el puente de su nariz.

Sujetó un mediano vaso de cristal, perfecto para un trago pequeño pero muy bien servido; después, se alejó un par de pasos hasta la zona donde todas las botellas de alcohol estaban perfectamente acomodadas; pero a su vista sólo estaba una, la más alta y seguro una de las más valiosas y fuertes que estaban en exposición, la guardaban ahí como el símbolo del reto de aquel antro, varios de los compañeros de Adan miraron asombrados por como era retirada de su lugar, alguien más se iba a atrever a probar de aquel alcohol tan fuerte, regresó a su estación de trabajo y no esperó más para comenzar la preparación. Sus manos fueron veloces en preparar la bebida, tenía un color oscuro pero a la vez bastante refrescante, agitó un poco con habilidad y finalmente sirvió en el interior del cristal acompañado de un par de hielos que flotaban tranquilamente sobre el alcohol decoró con un inofensivo trozo de naranja junto a una hoja de menta y estuvo listo para disfrutar.

Una vez el vaso lleno con la bebida, la dejó frente al sujeto de misteriosos ojos, teniendo una idea en mente, al menos una que le daría un momento de diversión y des estrés del resto de la larga noche que le esperaba – Te propongo algo, señor de los brazos fuertes- Comentó sin pena alguna aquel apodo que había propiciado, típico de Adan, no le importaba realmente, pues sabía que los clientes iban y venían, y que la posibilidad de volver a encontrarse con aquel sujeto era casi nula – Si bebes esto, y no das indicios de estar totalmente ebrio, yo invito lo próximo que pidas- Alzó un poco el mentón mostrando la seriedad del reto, recordaba que la noche pasada, un sujeto había pedido el mismo trago, y en menos de 5 minutos, terminó completamente ebrio y siendo un peligro para el resto de la clientela, presumía de su gran resistencia al alcohol y varios de sus lame culos le seguían y aseguraban que lo que decía era una absoluta verdad, lamentablemente, aquel sujeto terminó vetado del lugar.


Spoiler:
No puse nombres de tragos porque realmente no sé qué trago podría ser realmente fuerte xD. Así que es un alcohol inventado por mi, el más fuerte del mundo (???)

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Mensaje por Bro el Lun Abr 04, 2016 9:06 pm
El bartender era atractivo. Si Bro tenía suerte, y vaya que la tenía porque el maldito tenía la mejor suerte del condado… Ese chico compartiría la cama con él, en su departamento. Podrían acostarse y tener sexo varias veces, pero solamente si lograba que su “Ebonicidad” hiciera efecto y pudiera tener sexo con él, quería hacerlo porque era jodidamente sensual. Como para darle contra el muro, contra la pared, contra la mesa, incluso en el depósito donde guardaban el alcohol, ese lugar podría ser perfecto para hacerlo. Pero solamente cuando cerraran la tienda. Dejó escapar un suspiro después de pedir su orden, aquel sujeto era atractivo y lo quería en su puta cama esa noche. Estaba seguro de que podría conseguirlo, solamente tenía que ser tan jodidamente coqueto como siempre y funcionaría.

Dejó escapar una pequeña risa de superioridad ante el comentario del bartender y se quedó en silencio al observar como hacía su trabajo. Como sus manos viajaban hacia las botellas y como comenzaba a preparar su trago. La verdad es que tenía buenas referencias, sabía que podían hacer el mejor trago para los mejores bebedores y la verdad, si era bastante hardcore , pero por algo se tenía que iniciar y lo cierto es que a Byron le importaba poco iniciar por el platillo fuerte y luego continuar con los más ligeros. Quería hacerlo de la forma complicada porque de esa forma sabía cuál era su límite. Escuchó su propuesta y mostró una sonrisa que decía exactamente lo que pensaba “Desafío aceptado”.

Espero que estés seguro de lo que dices, porque soy un hueso duro de roer.— La gente se había aglomerado a su alrededor, tenían expresiones de interés, querían saber cuál sería el desenlace de aquel reto, pero antes de cualquier otra cosa, Byron se volvió al atractivo bartender y dijo.—Quiero hacer una modificación.— Le vio y frunció el ceño y luego prosiguió.—Si no me emborrachó, quiero una cita contigo.—Fue directo, muchas mujeres comenzaron a gritar “Tómame a mí” y otras hicieron un abucheó y algunas otras gritaron como poseídas, demasiado excitadas por la noticia.

Sin más, Byron tomó una respiración profunda y tomó todo el líquido en el pequeño caballito. Luego sonrió con satisfacción, comió algunos cacahuates y pidió uno exactamente igual. El alcohol era fuerte, bastante, pero no suficiente como para emborracharlo. No aun, la noche era joven y tenía una cita que ganar. Quería ese culo, quería meter a su pequeño Byron en aquel culo y lo iba a conseguir, no sabía como, pero lo iba a conseguir.

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Mensaje por Adan Winter el Sáb Mayo 07, 2016 4:20 pm
Los ojos violetas de Adan se quedaron estáticos ante los nuevos cambios del trato que él había hecho, se comenzó a sentir un poco nervioso; pero a los segundos le pareció una magnífica idea, sería la envidia a las personas presentes, tan sólo verle salir con aquel apuesto hombre por las puertas principales del establecimiento, y después escaparse a quien sabe carajos donde y hacer quien sabe carajos qué. Aunque Adan no era realmente un experto en esas cosas, él al contrario de su hermano mayor, tenía un poco de experiencia con el sexo, no se lo diría a Adam, pues pensaba que aquello podría bajarle un poco el orgullo de hermano mayor; pero sí, tenía experiencia con el sexo, siendo hombres o mujeres; pero él sólo había disfrutado de estar en la parte de arriba, y esa propuesta era demasiado tentadora.

Sintió las miradas de los compañeros sobre su propio cuerpo, estaba siendo presionado; pero después simplemente asintió con la cabeza y miró de una forma divertida al sujeto de gafas picudas – Acepto; pero yo tampoco soy fácil – Dijo el de ojos violetas mirando sin prisas al sujeto rubio, capaz sería otro de esos sujetos que alardeaban mucho y después simplemente caían ebrios y sucios al suelo.

El ver el alcohol deslizarse por la garganta del hombre le dejó perplejo ¿Qué estaba pasando? Seguía igual de fresco que una lechuga, una lechuga bastante buena, Adan se desconcertó un poco; parpadeó mirando al sujeto al igual que sus compañeros de trabajo – Wow – Comentó Adan soltando una risa divertida, al parecer tendría que salir con aquel hombre después de todo. Se escucharon algunos gritos de admiración y palabras de aliento para el rubio misterioso; entonces sintió una palmada en su hombro que le hizo girar la cabeza, era uno de sus compañeros, un poco más alto que el mismo Adan – Yo te cubro- Entonces el corazón del menor comenzó a latir de nuevo con fuerza y nerviosismo.

Al final soltó un suspiro y sirvió el mismo trago a Bro, dejándolo frente de él – Dame un momento ¿Podrás soportarlo? – Dijo un muy divertido Adan soltando sus palabras con cierta ironía y sarcasmo.

||

Se vistió de manera rápida, ropas casuales para una salida nocturna, tenía un mejor gusto para vestir que su propio hermano. Se acomodó un poco los cabellos oscuros y finalmente salió de la zona exclusiva para los empleados del club. Caminó de forma tranquila, cruzando la puerta de cortinas de colores que había en una de las esquinas del lugar, entonces se acercó de nuevo al hombre por detrás y con su dedo le picó suavemente la nuca para hacer acto de presencia – Lo siento, te hice esperar demasiado – Dijo Adan imitando una de esas sonrisas dulces y divertidas que su hermano solía hacer, de esas sonrisas que incluso el tío más guay del pueblo no resistiría y comenzaría a tener fantasías con un sensual niño nerd, aunque en realidad no era tanto un nerd, sólo tenía la fachada de serlo.

Se sentó al lado del rubio, recargando su espalda en contra de la barra pulida de hermosa madera oscura y miró al rubio con interés, le gustaba coquetear de aquella manera, le parecía algo divertido e intenso, y más con un hombre tan fornido y apuesto, tenía que ser “algo” para tener un cuerpo como ese, quizá era atleta o físico culturista, o incluso un modelo famoso o una estrella de cine que ocultaba su identidad bajo aquellas gafas para evitar ser descubierto, sea lo que fuera, no había explicación para que gozara de semejante físico, quizá era genética; pero dejando de lado lo físico por imposible que fuera, las gafas ocultaban lo más importante que era para Adan, los ojos. Quería verlos y conocer de qué persona se trataba, quería conocer al verdadero hombre que se ocultaba debajo de aquellos tan lindos músculos.

- Y … dime ¿Prefieres quedarte aquí? o … quizá ir a otro sitio – No se le insinuaría de manera sexual, quizá aún no, pues a pesar de todo su padre le había enseñado buenos modales para ser un caballero, para Adan, aquella cita quizá sólo significaría una salida divertida entre futuros amigos, o quizá algo más.

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Mensaje por Bro el Dom Mayo 08, 2016 7:49 am
Estaba acostumbrado a causar estragos cuando había algo que le gustaba. Estaba completamente seguro de que el chico era algún tipo de homosexual, pero la verdad prefería estar 100% seguro del tipo que manejaba. Después de todo no quería ser alguien demandante o ser acusado de acoso sexual o algo así. No es que fuera a pasar, sabía que cuando el chico de unos intrigantes ojos violetas conociera a su ‘pequeño’ (realmente no pequeño) amiguito podría darse cuenta de que quería estar ahí, pero primero tendría que convencerle de que salieran juntos. He ahí el motivo por el que decidió modificar la apuesta, después de todo si había mucho dinero en su bolsillo, por ello no necesitaba algunos tragos gratis, estaba mejor si conseguía un estrecho agujero para su amiguito, realmente deseaba un lugar tibio para dormir y una persona que calentara su sueño.

Entornó una sonrisa cuando el chico aceptó y tomó el trago entre sus manos. Estaba seguro de que se iban a divertir porque seguramente iba a resistir el trago. No es que le gustara probar sus habilidades con el alcohol con terceros, pero estaba seguro de que no importaba mucho en ese momento. Si mantuviera el contacto con las demás personas con las que hubiera tenido relaciones, le gustaría mantener conversación con el bartender, pero no lo hacía. No era su estilo y no quería iniciar en ese momento, aunque sí, el chico se veía completamente como uno bueno, seguramente era menor, pero eso no le importaba. Eso no era lo importante en ese momento, solamente su anhelado sitio y luego podrían venir las cuestiones morales que tanto le preocupaban a las personas. Luego, a la mañana siguiente cuando encontrara su cuerpo junto el del muchacho, entre sabanas destendidas, sudor y desnudez. Entonces le diría sus reglas al joven y si todo salía bien, nunca más volvería a verle.

La pregunta es si TU podrás soportarlo.— Levantó las cejas y miró al chico con insinuaciones que seguramente no eran apropiadas para nadie.—Pero eres lindo, así que intentaré contenerme.— Se tomó el trago lentamente, mientras esperaba que el joven volviera. Al parecer uno de sus compañeros le ayudaría con su turno para que pudieran salir. Como el profesor había visto, el joven acababa de iniciar su turno, quizás tendría que doblar turno la próxima vez, pero no le dio mucha importancia al asunto. No era su problema, era problema del joven por aceptar. ¿Desde cuándo se había visto aunque fuera un poco interesado en los problemas que pudieran traerle las decisiones ajenas?

Decir que no se sobresaltó cuando el chico le picó en la espalda, sería una mentira. Pero también sería una mentira decir que el joven había notado este sobresalto. Él era cauteloso, sus reacciones eran reacciones en sí, pero también era muy complicado notarlas, porque él era un poco insensible o al menos lo parecía. Dudaba mucho que alguien pudiera ir encontrar su verdadera personalidad y notar sus pequeños cambios de expresión, especialmente un joven que apenas conocía, aunque si, tenía un delicioso trasero. Su pregunta provocó que alzará las cejas, con una leve sonrisa.

Conozco un antro cerca de aquí, quizás podríamos ir a bailar y tomar sin que sientas que todos tus compañeros de ven.— Hizo mención al respecto porque podía darse cuenta de las miradas recelosas de los compañeros de trabajo. Se levantó de su asiento, terminando su trago y dándose unos segundos extra para analizar por completo la vestimenta y el cuerpo del joven. Se veía increíble, pero decidió no seguir comiéndoselo con la mirada porque no era apropiado, solamente lo tomó de la muñeca y lo jaló en dirección a la salida.—Sirven buenas bebidas, pero no tan buenas como las de aquí.— Le muestra una leve sonrisa y le arrastra.

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Mensaje por Adan Winter el Dom Mayo 08, 2016 2:19 pm
Adan pudo sentir varias miradas sobre sí, era como estar en medio de una jauría hambrienta de celos, quizá aquel hombre sí era bastante conocido por la zona y quizá también bastante codiciado por hombres y mujeres, no se sentía nervioso en realidad, ser el centro de atención no le molestaba en lo absoluto, de echo le gustaba; pero lo que le mantenía un poco tenso era pensar en recibir amenazas de muerte por parte de la gente. Soltó una suave risa ante los comentarios del rubio mientras sus ojos violetas recorrían con disimulo los al rededores.

- Vaya, parece que tendré que cuidarme bien esta noche, podría ser el chico más odiado de la ciudad en estos momentos – Dijo bastante divertido y orgulloso de sí mismo, era la cara contraría de la moneda a comparación con su hermano gemelo.

Se dejó arrastrar por el hombre, dedicando una mirada divertida a sus compañeros de trabajo que le animaban desde detrás de la barra, al menos algunos de ellos. Entonces salió por la puerta principal del club sintiendo casi de inmediato una fría corriente de aire que le acarició el cuello, la piel de esa zona se erizó casi al instante, marcando más la clavícula que decorada su pecho; pero no le afectó tanto el frío, después de todo era uno de los guardianes el Invierno.

Siguió caminando al lado del hombre, que al parecer no tenía mucha prisa. Adan se comenzó a sentir un poco nervioso, pues el increíble atractivo del sujeto a pesar de estar oculto bajo esas gafas oscuras le parecía jodidamente irreal. Se mordió un poco los labios con sus dientes levemente más alargados de lo normal, no sabía si era una buena idea preguntarle su nombre, no era como que eso fuera importante imaginando por qué camino tomaría aquella noche; pero al menos podría darle un nombre falso para no llamarle “Brazos Lindos”.

- Y supongo que el misterioso hombre más cotizado de la ciudad tiene nombre – Dijo Adantelo asomando un poco la cabeza para mirar más del perfil de Bro – No tienes que decirlo si no quieres, sólo algún apodo para no llamarte “Brazos Lindos” y evitar que las personas traten de secuestrarme – Dijo con un tono burlón y coqueto, se estaba divirtiendo bastante en realidad.

A los pocos minutos pudo ver el antro al cual Byron se refería, demostraba con tan sólo la fachada que era uno de los más populares de la ciudad, uno concurrido pero también con una atmosfera llena de misterio que hasta la más asexual de las personas caía bajo los efectos de la noche. Sonrió levemente y sin dejar de caminar al lado del rubio llegó a la entrada. Estaba tranquilo, tenía si identificación por si algún problema se llegara a presentar; pero al parecer la imagen de su compañero era suficiente como para que le dejaran entrar incluso al mismo cielo, que esperaba tocar más tarde.  

La música era excelente, la adrenalina recorrió rápidamente el cuerpo de Adan, era un lugar genial y bastante colorido por las luces que iluminaban de una manera estratégica para que las personas se animaran a ir a la pista de baile, la barra era aún más genial y también la distribución de las mesas, todo era “perfecto”.

Se dejó guiar hasta una mesa, un poco más alejada que del resto; pero era perfecta por si algo “más” pasaba entre ambos, como una sesión de besos o algo por el estilo. Adan tomó asiento sobre el cómodo sofá aún interesado por la gran estructura del lugar, por más nerd que se escuche. Entonces su vista regresó de nuevo a la de Byron y le sonrió de manera suave y tranquila.

- Tienes buenos gustos – Recargó su antebrazo en la mesa de vidrio con luces mágicas, de esas luces que hacían resaltar el color de ojos de las personas – Aunque eso lo supe desde que me modificaste la apuesta – Soltó una nueva risa, estaba algo intrigado por la resistencia al alcohol que tenía el rubio - ¿En verdad no te sientes algo mareado? Bebiste dos de esos, en serio, es sorprendente – Exclamó el moreno sin apartar la vista de su acompañante, su sexy acompañante.

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Mensaje por Bro el Jue Jun 23, 2016 11:54 pm
Le gustaba contar con la atención de las demás personas. Le llamaba mucho la atención cuando los demás le miraban con deseo, le gustaba causar ese efecto en los demás, aunque claro que sabía la mayoría del tiempo le veían porque se decía por ahí que nadie podía salir con él más de una vez y porque se rumoreaba que tenía un miembro inmenso. Byron no estaba seguro de que tan cierto era eso, pero eso no significaba que su miembro fuera pequeño, era suficientemente grande como para que las personas quisieran más de él, aunque claro, si todo iba dentro de la misma noche Byron podía darlo, pero si era otro día después de su primer revolcón, él no era capaz de volver a ver a la persona ni mucho menos repetir sus acciones, NADA DE VÍNCULOS.

Dedicó una mirada a las personas que le observaban y se dejó ver el fastidio en sus ojos. Se quedó completamente en silencio. No quería que hicieran sentir mal a su acompañante y todavía no tenía el placer de llevárselo hasta la cama. Realmente lo quería en su cama, bueno, no en su cama, pero si en la de algún hotel cercano a su departamento, para poder irse pronto y sin dar explicaciones. Las palabras del chico le hicieron sentir bien, porque eso significaba que él se encontraba seguro y cómodo con la atención que le estaban proporcionado. Le gustaba eso, le gustaba mucho que las personas con las que salía tuvieran personalidad, casi le daban deseos de tirárselo en ese lugar y en ese preciso momento. Nunca lo había practicado, pero con ese chico el voyerismo sonaba muy interesante.

¿Cuántos años tiene?— Cuestiona, tomando su mano mientras caminaban al club nocturno que el mayor había recomendado para ambos. La verdad no sabía si alguien tan joven podría reconocer el valor de dirigirse a ese sitio, pero tampoco le daba demasiada importancia, al final, los dos sabían que ese encuentro terminaría en sexo. Byron no lo había dicho, pero era tan obvio. No había lugar para las dudas sobre su desenlace aquella noche. Cuando el chico le preguntó su nombre, se quedó en silencio durante demasiado tiempo. Nunca había dado su nombre, en ningún momento porque lo veía demasiado personal para una relación de beneficencia mutua. —Puedes llamarme Bro.— Señala.

Cuando entran en el establecimiento, Byron permanece en silencio. El guardia dirige la mirada al menor y luego a él y abre la puerta para dejarlos entrar en el establecimiento. Es un lujoso y hermoso antro donde las bebidas, como bien dice, no son tan buenas como donde trabaja Adan, pero funcionan para emborrachar y dejarse llevar por la música fresca y juvenil. Tomó al chico de la mano, pues después de entrar le había soltado. Algunos hombres y mujeres le veían como una presa joven y débil, pero aquel era un platillo que solamente Byron degustaría esa noche. En su rostro se ensancha una sonrisa, está claramente encantado con la situación. Le encanta que ese chico tenga su “personalidad” y no sea solamente guiado por la imagen que representa.

Y tú eres inteligente.— Mencionó, con voz queda.—Aunque, también eras más lindo del bar, tenía que invitarte o me arrepentiría toda la noche.—Negó ante su pregunta, nunca le había afectado tanto el alcohol, era una especie de superviviente. Llamó al mesero y al chico para ver si quería beber algo.—Te haré sentir la mejor noche de tu vida.— Al mesero le pidió un tabaco y un par de bebidas especiales que servían en tubos de ensayo. Eran perfectos para iniciar su borrachera. También pidió una orden de papas fritas y una coca-cola fría.—Primero, comeremos algo para ir a bailar. Me gustaría conocerte un poco, si no es molestia— Aunque quizás debería mencionar que no le molestaba saltarse al postre si eso era lo que el joven quería.

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