Greenlight Academy Rol
I.
II.
III.
IV.
V.
La academia Greenlight, reside dentro del pueblo de Haus, comprado y fundado por Adelbert Greenlight. En las cercanías de dicho pueblo, podemos encontrarnos con la capital de Australia, Canberra, donde se puede llegar en tren, camión e incluso en bicicleta. Los estudiantes, funcionarios o habitantes pueden llegar a Sydney en cualquiera de los transportes señalados, así como también tomando un avión con ese destino, si se cuenta con el dinero apropiado.
Datos necesarios
Aquí puedes encontrar los expedientes de los personajes que ya han sido creados en el foro o también puedes ver más fácilmente donde ubicar la ficha de tu personaje en creación.
Para elaborar tu ficha
03

Feuerrote

06

Lauftgrau

07

Wasserblau

05

Blattgrün

Jefe FeuerroteV. Greenlight
J. LauftgrauDisponible
J. WasserblauDisponible
J. BlattgrünDisponible
Ella Greenlight

Hija del Director

Vicious Greenlight

Hijo del Director

Adelbert Greenlight

El director

Lorelei Luhrmann

Ex-esposa del Director

EllaGreenlight
ViciousGreenlight
AdelbertGreenlight
LoreleiLuhrmann
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Mas que un simple vecino [Privado]

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Mensaje por Massimo Veneziano el Sáb Abr 02, 2016 12:10 pm
¿Cuántos meses hacia que se había mudado en este lugar? Ni el italiano lo recordaba realmente, solo sabía que ya habían pasado un par de ellos y que de momento se había adaptado bastante bien en Sydney, la vida ahí era algo estresante debido a ser la capital pero no le desagradaba en absoluto, solo faltaba acostumbrarse a sus nuevos horarios de profesor y tal vez relacionarse más con la gente de ahí. ¿A quién engañaba? Relacionarse no había sido uno de sus fuertes ‘Odio desconfiar de la gente pero no puedo hacer nada’ le vino a la mente por arte de magia, pero eso a él no le importaba, mientras tuviera éxito con el trabajo y su familia no interviniera en sus planes todo iría bien, la tranquilidad era la mejor amiga de este ángel oscuro y bien orgulloso que estaba.

Miro con satisfacción su apartamiento, era algo pequeño pero la palabra acogedor le describía bastante, además se podía notar que la persona en la que vivía en el era alguien responsable y algo exigente con la limpieza, tal vez limpiar no era uno de sus fuertes pero sin embargo se molestaba en mantener el orden su piso.

Se levanto del sillón donde resultaba ser su sitio habitual de lectura y dejo el libro que estaba leyendo encima de la mesita de roble, hecho un vistazo rápido su titulo ‘Otra gran obra del gran Silverberg’ Murmuro en voz baja, ¿Y que tenía ese escritor que no tuvieran los otros? Realmente amaba su manera de narrar y se notaba que cada palabra había estado escrita con muchos sentimientos, no era un escritor de los más populares pero sin duda apreciaba realmente su trabajo. En realidad solo conocía su nombre y que era un escritor ¿Pero para debía interesarse de su vida privado? Si ni siquiera se conocen en personas, pensó. Había leído todos sus libros públicos y ninguno le había decepcionado ‘Sus expresiones te atrapan con facilidad’ Murmuro otra vez mientras se apresuro al balcón para fumar un poco.

Se estaba bastante tranquilo ahí, era uno de sus lugares favoritos a la hora de relajarse, y si podía fumar sin que molestara a nadie eso era un punto a favor. El cielo seguía bastante claro a pesar de que estaban cayendo las últimas horas de la tarde, era muy probable que de aquí una hora ese hermoso cielo azul empezara a volverse oscuro. Dejo caer las ultimas colillas y dejo ir un leve suspiro, su bonito domingo ya le quedaban pocas horas para irse y volvería a tocar el día que odia más de la semana, el lunes. ‘Soy una persona que le es fácil adaptarse a las cosas pero siempre me cuesta levantarme los lunes por la mañana’ Y eso que la puntualidad era el todo para él, pero no sabía como lo hacía que ese día siempre se le resistía, pero en su larga vida de profesor jamás llego tarde y esperaba no hacerlo, no se lo podía permitir.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un fuerte ruido de motor de algún vehículo, sus ojos miraron rápidamente hacia abajo, pudiendo contemplar que el responsable de dicho ruido era el de un camión de mudanzas ‘¿Se habrá mudado alguien nuevo al final?’ Se pregunto mientras recordaba que hacía mucho tiempo que no había nadie al piso del lado, era un apartamiento de pisos algo viejo y no era que viviera mucha gente especialmente, además siempre eran más populares las nuevas construcciones, era normal que este piso pasara algo desapercibido.

Después de terminar de corregir unos exámenes decidió ir a la tienda general más cercana a su piso, ¿La razón? Se le había terminado su mara favorita de mayonesa… la necesitaba sea como sea, y además hoy que una suculenta carne que encontró rebajada. Cuando termino de ir a esa tienda, pagar y sobretodo adquirir su mayonesa favorita, no dudo en sentir curiosidad cuando paso frente al piso de su nuevo vecino, al parecer su mudanza termino. Ni el sabía si era un simple impulso o si la curiosidad le estaba matando, pero ya se encontraba pulsando el botón del supuesto nuevo vecino. Trago saliva ¿Y ahora que diría?

Se puso sus manos con nerviosismo hacia sus bolsillos y miro fijamente al nuevo individuo que se encontraba al frente suyo 'Es un hombre, aunque bastante atractivo?’ ¿Y eso a el que le importaba? Jamás le había importado el aspecto físico de las personas. Las orbes azules del moreno se encontraron con las del albino, rojas intensas parecidas al color de la sangre. Desvió un poco la mirada para romper el contacto visual que estaba teniendo y dedicarle una leve sonrisa –Buenas, espero no pillarte en mal momento, seguro que debes estar cansado por el viaje hacia aquí –Comento con buena intención, realmente no le importaba el estado de ese otro hombre pero si algo que le enseñaron es que tenía que ser cortes con la gente. –Soy Massimo Veneziano, tu vecino del lado –Afirmo mientras señala la puerta de su apartamiento para que supiera donde habitaba. –Si tienes alguna duda sobre este piso a lo que sea no dudes en llamarme… y… -El silencio incomodo no tardo en aparecer ¿Cómo continuar la conversación? ¿Es esto lo que llaman un bloqueo mental –Y supongo que ya esta, creo que no es fácil adivinar que no soy muy bueno con las presentaciones –Admitió encogiéndose de hombros, dedicándole una sonrisa algo sarcástica al albino.

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Mensaje por Anders Silverberg el Dom Abr 03, 2016 7:58 am
La vida del albino había sido bastante movida hasta la fecha, desde esa época en Japón y ese desengaño amoroso había estado de un lado a otro, sin poder llamar “casa” a ningún lugar después de todo no se puede decir que tuviese algo similar a un hogar, realmente la expresión samurái errante iba demasiado bien con él lo fue durante muchos años y de cualquiera de los modos no se puede decir que hubiese dejado de serlo, el ser un samurái para el albino siempre había sido un estilo de vida no una simple huella o marca del pasado, más bien algo que iría con el siempre, o al menos esas eran las enseñanzas que recibió y aceptó hace años ya, el albino había intentado siempre no inmiscuirse mucho con una ciudad o al menos no deseaba hacerlo hasta que esa herida en el pasado sangrante de su corazón no deseaba volver a establecerse en la ciudad, pero esta vez su corazón no estaba herido, así que era el momento de empezar de cero una nueva vida.

La mudanza a Sydney no fue planeada con antelación, sin lugar a dudas tan solo fue un impulso que sintió el albino cuando vio un nuevo posible futuro, las primeras noches las pasó en unos hoteles de la zona hasta poder obtener ese asequible apartamento de Sydney, así que temprano en la mañana el camión de mudanzas apareció  frente al hotel tal y como pidió el albino hace pocos días para cargar las cosas en él. Tenía que llegar al que iba a ser su nuevo hogar, después de todo una nueva vida iba acompañada de un nievo hogar, de cuando en cuando no venía mal cambiar de aires y menos si era para comenzar de cero, añoranza quizás habría, mas por eso era por lo que tenía más ganas de comenzar esa nueva vida.

Cuando llegó al edificio de apartamento y terminó de subir las cajas y maletas comenzó a desempacar “No sabía que había tantas cosas en esa furgoneta” abrió un par de cajas mientras que  iba poniendo un par de cosas en su sitio, sin embargo algo se escuchó, el sonido del timbre, eso le hizo perder el equilibrio unos momentos lo cual hizo que el albino cayese  al suelo rascando su cabeza algo  dolorido – Bonita suerte la mía – dijo como auto-reproche mientras se levantaba del suelo dirigiéndose a aquella puerta con algo de pereza mientras intentaba colocar en su sitio aquel cabello alborotado de su nuca mientras abría la puerta para ver al chico de cabellos oscuros, recibía pronto su primera visita como miembro residente de Sydney, esbozó una sonrisa satisfactoria antes de acariciar su nuca con ese aire ligeramente despistado.

– Vaya que pronto aparecen las visitas por aquí – dijo con esa suave risa característica del albino mientras sus ojos se posaban en los del moreno con suavidad – Descuida, no es molestia alguna, pasa si lo deseas, aún está todo patas arriba, pero… no es molestia… siempre que no te moleste improvisar algún asiento, la mayoría de cosas aún se encuentran entre las cajas para mal o bien – expliqué con tranquilidad apartándose por si el moreno deseaba indagar en la morada del albino, ya fuese curiosidad por conocerle u obligación por educación sus actos siempre acababan de un modo similar.

“Massimo” repitió varias veces ese característico nombre en su mente para dedicarle una sonrisa – Muy largo, me quedo con Mass – anotó con una risa haciendo un movimiento con la cabeza – Vamos pasa dentro, no es demasiado bonito por mi parte forzarte a quedarte aquí fuera, así que no debes preocuparte mucho por ser cortés o algo, solo pasa – pidió con normalidad, una vez prácticamente obligó con sus palabras al moreno a entrar cerró la puerta con tranquilidad – Ah… Anders Silverberg, ese es mi nombre, ¿quieres café o té? Esas cosas ya salieron a la vista, aunque no los dulces para acompañar – se encogió de hombros con tranquilidad antes de poner a calentar el agua, ya fuese café o té necesitaban ambas el agua bien caliente – Oh bueno ya eché un ojo a la ciudad los días que me quedé en el hotel, pero aún debo terminar de orientarme, con suerte no tardaré mucho – aseguró el albino con esa sonrisa encandiladora.

– Tranquilo Mass he conocido a gente peor que tu presentándose, comparado con otros hablas mucho – y si no ya lo haría el albino por los dos – Dime… ¿en qué trabajas? Te ves joven… pero no tanto como para que te tome por un adolescente incapaz de controlar sus hormonas que se suban por las paredes, así que dime, no seas tímido – pidió de aquella forma vivaz antes de mirar los ojos del moreno – He de imaginar que llevas mucho viviendo aquí ¿no? O al menos unos ¿dos o tres meses? Sonó como si conocieses esta ciudad bastante, yo  aún tengo que terminar de conocer Sydney – añadió con una pequeña pausa antes de acariciar con normalidad alguno de sus cabellos – Es la primera vez que me suena a cierto las palabras de esa persona, hasta que no te mudas desconoces cuantas cosas has acumulado en tu viaje… algunas cosas ni sé porque acabé comprándolas – afirmó, algunas tenían que ver con  una ex que dejó marca, otras tantas con Japón pero el resto… tan solo eran pequeñas muestras de los países a los que el albino de ojos rojizos había viajado y elegido como destino de residencia temporal.

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