Greenlight Academy Rol
I.
II.
III.
IV.
V.
La academia Greenlight, reside dentro del pueblo de Haus, comprado y fundado por Adelbert Greenlight. En las cercanías de dicho pueblo, podemos encontrarnos con la capital de Australia, Canberra, donde se puede llegar en tren, camión e incluso en bicicleta. Los estudiantes, funcionarios o habitantes pueden llegar a Sydney en cualquiera de los transportes señalados, así como también tomando un avión con ese destino, si se cuenta con el dinero apropiado.
Datos necesarios
Aquí puedes encontrar los expedientes de los personajes que ya han sido creados en el foro o también puedes ver más fácilmente donde ubicar la ficha de tu personaje en creación.
Para elaborar tu ficha
03

Feuerrote

06

Lauftgrau

07

Wasserblau

05

Blattgrün

Jefe FeuerroteV. Greenlight
J. LauftgrauDisponible
J. WasserblauDisponible
J. BlattgrünDisponible
Ella Greenlight

Hija del Director

Vicious Greenlight

Hijo del Director

Adelbert Greenlight

El director

Lorelei Luhrmann

Ex-esposa del Director

EllaGreenlight
ViciousGreenlight
AdelbertGreenlight
LoreleiLuhrmann
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Mensaje por Sam Ebony el Jue Feb 11, 2016 9:52 am
Desde el momento en que había llegado había vislumbrado la posibilidad de entrar ahí como un estudiante, misma decisión cuando decidió que todo ese rollo de la escuela hacía mucho tiempo que había acabado para él y que no quería tener nada que ver con ese tipo de rollos extraños que normalmente se hacían en la escuela y todo eso de los dramas y las chicas en faldas cortas… Además, tenía algo que ver que podría relacionarse más con Adam en la escuela y no quería eso. Tener que verle por las mañanas o por los pasillos con sus novias. Además, cuando leyó el reglamento de la escuela, se dio cuenta de que los empleados particulares tampoco podían estar con los estudiantes, era una especie de ironía hacia su amor unilateral que podría sentir durante días y días, años incluso. Entonces, estaba bien, al menos así se recordaba que no podía estar con Adam bajo ninguna circunstancia.

Le pidió a Ekaterina, su mejor amiga (y una de las muchas chicas enamoradas de él), que fuera a la academia y como era esperado por él, ella había decidido entrar en la universidad y con las reglas de funcionario-estudiante podría librarse de que ella intentará tener algo con él. Al menos, después de esa borrachera, ella entendía mejor que él era completamente homosexual y su corazón estaba colgando del hilo de un joven hetero, que quien sabe si le quería de la misma forma que él le quería. Así que por lógica estaban atrapados en una especie de triángulo amoroso. Ella lo quería a él, él quería a Adam y Adam seguramente estaba enganchado de una chica hermosa y heterosexual, alguien que se daba cuenta de que él era todo lo que buscaba y al final, Sam terminaría con el corazón roto y Ekaterina sería el objeto sexual con el que se consolaría. Y no, Sam no podía permitirse eso. Nunca jugaría con los sentimientos de Ekaterina, de su mejor amiga. No, quizás tenía demasiada imaginación.

Se supone que estaba haciendo su trabajo, pero solamente estaba perdiendo el tiempo haciendo exactamente lo contrario a lo que debió estar haciendo. Vigilar que ningún estudiante estúpido estuviera fuera de su cama a esa hora, a menos y que fuera mayor de edad y tuviera permiso para hacerlo. Algunos de los alumnos con más permisos eran los hijos del director o bueno, el hijo del director, porque la menor no tenía permiso para poner los pies fuera del colegio. Quizás ya se le había escapado alguien, porque no estaba prestando mucha importancia mientras veía a su alrededor y pensaba en cosas que posiblemente nunca sucederían o más bien, exactamente, nunca sucederían. Entonces, vislumbró un movimiento extraño y su voz salvaje de guardia atacó.

¿Quién está ahí?— Exclama.

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Mensaje por Will Solace el Dom Mayo 29, 2016 4:24 pm
Había estado cuidando a Nico desde que llegaron a la academia e incluso ya se había presentado como si fuera un estudiante normal. No había salido tan mal para decirlo él mismo y había logrado que tuvieran la misma habitación. Claro que tendría que asistir a clase también pero realmente no le importaba mucho; mientras pudiera ir junto al menor le bastaba y además, le emocionaba un poco aprender; había muchas cosas que semi recordaba solo con sensaciones, pero estaba al tanto que su vida mortal  no fue en esa época y sabía muy poco; razón quizá por la que su manera de actuar era distinta a todos los demás.

En fin, su niño se había quedado dormido después de regresar de donde se habían presentado y de que el rubio obtuviera sus llaves de la habitación y Will decidió salir a conocer un poco el mundo que lo rodeaba. Se aseguró de cerrar bien la puerta, era de las primeras veces que dejaba a Nico solo –claro, después de cuando puso en marcha todo su plan maestro que los llevó hasta aquí al final- y después de eso comenzó a caminar por los pasillos.

No estaba muy seguro de por dónde ir porque no conocía bien el edificio ni los al rededores así que se dejó guiar por su instinto como siempre hacía.

Pasó por las demás habitaciones y salió de la construcción llegando hacia el patio y luego a las afueras pasando por varias calles pero sabía que se acercaba más a la naturaleza; es decir, a la parte verde de la escuela y podía escuchar claramente un lago cerca, cosa que lo emocionó e hizo que comenzara a apurar el paso. No tenía ni idea de que los alumnos tuvieran un toque de queda y la mayoría de las veces era invisible para los ojos de los demás, más que nada por costumbre; era muy silencioso y sabía irse con cautela.

Rápidamente llegó al lago y a pesar de la hora, muchos animales comenzaron a despertar de su sueño y se acercaron al rubio. A Will le encantaban los animales, realmente le encantaba cualquier ser vivo y por supuesto, los animales eran seres que podrían ver su verdadero yo, un ser angélico. Pronto diversas aves, ardillas, ratones y uno que otro ciervo se le acercaron con total confianza, como si estuvieran viendo a un viejo amigo.

—Jajaja, ¿qué tal? — les acarició a cada uno de ellos, su aura les tranquilizaba y sabían que podían confiar en él, ni siquiera había notado la otra presencia cerca de sí y apenas se dio cuenta cuando escuchó una voz penetrante que normalmente asustaría a todos los demás pero en él solo despertó curiosidad. El rubio se acercó a una hilera de arbustos que dividía de extraña forma una parte del lago y salió de allí encontrándose con un hombre de rubios cabellos, de un color más claro que los suyos y que poseía lentes oscuros a pesar de ser de noche.

El ángel tenía dos pajarillos acurrucados en la mata de su cabello alborotado que a la vista parecía ser bastante suave y los animales lo confirmaban al revolverse entre las hebras doradas de su cabeza. También estaba cargando a un mapache con total naturalidad mientras una ardilla y una rata ocupaban su hombro izquierdo y varios ratones su hombro derecho; seguido de cerca del ciervo que se había encariñado como todos los demás animales.

—Oh, hola. — le saluda sonriendo mientras observa al cuidador, varias hojas de los arbustos ocupaban su cuerpo, como si se hubiera revuelto en una pila de hojas sueltas. Notaba que aquel hombre estaba estresado e intranquilo, como si estuvieran pasando varias cosas en su vida que no le alegraban en demasía. Por eso, y por el hecho de que Will lo hacía más como un reflejo, comenzó a lanzar un aura de tranquilidad hacia el mayor, razón por la cual las pocas personas con las que se había topado en su vida llegaban a calmarse inmediatamente y a sentir paz, aunque fuera solo por un momento.

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