Greenlight Academy Rol
I.
II.
III.
IV.
V.
La academia Greenlight, reside dentro del pueblo de Haus, comprado y fundado por Adelbert Greenlight. En las cercanías de dicho pueblo, podemos encontrarnos con la capital de Australia, Canberra, donde se puede llegar en tren, camión e incluso en bicicleta. Los estudiantes, funcionarios o habitantes pueden llegar a Sydney en cualquiera de los transportes señalados, así como también tomando un avión con ese destino, si se cuenta con el dinero apropiado.
Datos necesarios
Aquí puedes encontrar los expedientes de los personajes que ya han sido creados en el foro o también puedes ver más fácilmente donde ubicar la ficha de tu personaje en creación.
Para elaborar tu ficha
03

Feuerrote

06

Lauftgrau

07

Wasserblau

05

Blattgrün

Jefe FeuerroteV. Greenlight
J. LauftgrauDisponible
J. WasserblauDisponible
J. BlattgrünDisponible
Ella Greenlight

Hija del Director

Vicious Greenlight

Hijo del Director

Adelbert Greenlight

El director

Lorelei Luhrmann

Ex-esposa del Director

EllaGreenlight
ViciousGreenlight
AdelbertGreenlight
LoreleiLuhrmann
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Mensaje por Leif E. Alberich el Sáb Ene 16, 2016 9:02 pm
El vuelo desde mi país natal hasta Camberra había sido agotador, nada como un vuelo de 30 horas para levantar el espíritu de un hombre, lo único que agradecía es que aquel viaje había terminado y ninguno de mis molestos aditamentos reptilianos había salido durante este.

Después de aquel interminable vuelo las escasas dos horas desde el aeropuerto hasta la academia habían sido cosa de nada y justo ahora me encontraba descansando en uno de los cómodos sillones de la gran sala de estar de los dormitorios, y aunque diga descansando lo que realmente hacía era mirar de forma amenazante al chico de recepción que me había dejado varado en este sitio.

Justo después de cruzar la gran puerta del Greenlight me dirigí inmediatamente a resolver el asunto del dormitorio, estaba cansado y harto lo único que deseaba en ese momento era tirarme en una cama y dormir hasta recuperar mis fuerzas, pero por lo visto las cosas no resultarían así de sencillas, en la dirección se me informo que mis pertenencias habían llegado unas semanas antes al dormitorio blattgrün, lugar que se me había asignado de acuerdo a mi perfil de estudiante, en realidad no entendía del todo el sistema y tampoco es que me interese mucho, el único problema que tenía con el dichoso dormitorio es que al parecer no esperaban que llegara tan pronto y mis pertenencias se encontraban resguardadas un almacén y por lo tanto aún no tenía una habitación asignada.

-Esto no es posible, si no se resuelve esto pronto dormiré en este sillón- Mi voz sonada áspera, con ese tono ronco en el que era notorio que mi paciencia se terminaba, el chico frente a mí solo balbuceo algo acerca de hablar con el encargado y resolverlo pronto pidiéndome que esperara en este sitio, ¡que brillante!, para después salir corriendo.

-Al menos esto es más cómodo que el asiento del avión- No tenía muchas opciones, no se encontraba en mis manos arreglar el problema de la habitación así que lo único que me quedaba por hacer era tratar de despejarme.

Subiendo ambas piernas al amplio y elegante sillón, y colocando los brazos detrás de la cabeza intentando encontrar una posición más cómoda me preparaba para pasar el tiempo hasta que ese chico regresara.

Léeme :
Disculpa la tardanza, no se que tan bien ha ido este inicio pero espero te puedas inspirar, sino dime :D

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Mensaje por Desirée Bonheur el Dom Ene 17, 2016 7:43 pm
No podía concentrarme, por más que lo intentara. Trataba de enfocar mi mente en los estudios sin éxito alguno y eso sólo estaba consiguiendo que me frustrara ante mi propia inutilidad. Suspiré por enésima vez en aquella hora y recargué mi cabeza sobre mi escritorio, con la vista fija en alguna parte de la habitación a la cual no le prestaba ni la mínima atención. Aunque mi cuarto era compartido con una chica universitaria, en esos momentos me encontraba sola. Probablemente la ajena tenía asuntos pendientes en otros lados y por eso demoraba en regresar; no tenía modo alguno de averiguarlo. No hacía mucho que me habían enviado como interna de aquella prestigiosa academia, y por lo mismo no había tenido oportunidad de conocer a mi compañera. Aunque dudaba, sinceramente, que la ajena mostrara interés alguno en mí, tomándose en cuenta que ya los rumores de mi reputación como la 'chica desastre' rápidamente se propagaban por todo el lugar.
Deseosa de sentirme un poco más relajada y despejar la mente para así retomar mis deberes dentro de un rato más, me puse en pie y salí de allí procurando ser lo más sigilosa posible. No deseaba perturbar a nadie. Bajé las escaleras con cuidado pero me detuve al pie de estas, observando asombrada que la sala de estar no se encontraba vacía como lo había supuesto en un inicio. Allí había alguien, un chico para ser más específicos, quien pretendía dormitar en uno de los cómodos sillones. En un inicio no hice más que contemplarle con curiosidad y, hasta cierto punto, con nerviosismo y temor. Lo mejor sería dar media vuelta y regresar por donde había venido, o salir a los jardines de puntitas para no ser una molestia. Aunque claro, pedir que específicamente yo no fuera una molestia, era pedir demasiado.
Opté por la segunda opción, aparentando fingir que no existía, cosa que se me daba bastante bien a estas alturas, al tanto que pasaba a su lado. Sin embargo no pude evitar detenerme una vez más y mirarle, pestañeando sutilmente. Si alguien me descubría en medio de estas contemplaciones, seguramente pensaría que era una maleducada... y no era mi intención dar una impresión así, pero a veces mi curiosidad podía más que mis instintos de supervivencia que me instaban huir de cualquier ser vivo pensante.
¿En verdad estaría cómodo allí? ¿No tenía frío?
Miré a mi alrededor, tratando de averiguar si había alguien en los alrededores. Una vez que comprobé que no era así, volví a enfocar mis ojos magentas en el desconocido.

D-disculpa, pero si duermes allí te resfriarás... —musité con voz débil, apenada por mi atrevimiento. Me incliné un poco más para verle mejor las facciones—. ¿No tienes donde dormir? Eres de Blattgrün, ¿cierto? ¿Aún no te dan una habitación? P-puedo cederte la mía si gustas... ¿O prefieres una manta? Para que... no pases frío mientras duermes... —mi voz se fue muriendo lentamente a medida que me daba cuenta que estaba siendo demasiado entrometida con aquel chico del que nada sabía. Me encogí ligeramente, lista ya para recibir los clásicos insultos con los que se dejaba en claro que mi presencia era un incordio. Sin embargo, mi preocupación por el ajeno se había impuesto sobre todo lo demás.


Off: ¡Me encantó el tema! Muchas gracias ♥

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Mensaje por Leif E. Alberich el Mar Ene 19, 2016 7:53 pm
Al parecer quedarme dormido no iba a resultar complicado, verdaderamente el sillón bajo mi cuerpo era cómodo, lo bastante blando  para que el cuerpo se amolde, y al mismo tiempo lo bastante firme para no romperte el cuello al despertar de una siesta; y si sumamos el cansancio natural acumulado en mi cuerpo bastaban pocos segundos para que cayera en la inconsciencia del sueño, claro eso hasta que una suave y dulzona voz comenzó a preguntarme un montón de cosas que no le entendí, al principio pensé que era parte de algún sueño  y que ya me encontraba medio dormido, pero a medida que fui abriendo los ojos me  topé con un par de ojos de color ¿morado?,¿violeta? No lo sé, en realidad soy pésimo clasificando colores, la chica frente a mí se veía bastante tímida, se me cruzo por la cabeza la idea de que si le hablaba podría salir corriendo.

-Me tendrá que disculpar señorita, pero no entendí ni una palabra de lo que me dijo-

Esa fue la mejor respuesta que pude darle ya que realmente no había entendido mucho de lo que me hablaba, lo que si sabía era que no era nada educado quedarme desparramado de esta manera mientras hablaba con alguien más, así que lo mejor era colocarme de píe; Por costumbre me levante de un salto quedando de pie frente al sillón para después comenzar a estirarme un poco tratando de que la pereza desapareciera, pero era algo complicado de hacer.

-Debería reconsiderar hacer preguntas a las personas mientras duermen, si quiere que la escuchen deberá esperar a que despierten o despertarlas usted.

A decir verdad, no lo decía con ninguna mala intención, aunque puede que mi voz no sonara de la forma más amable. saque el celular del bolsillo trasero para comprobar la hora – Apenas han pasado unos diez minutos- chasque con la lengua disgustado y me gire hacia la desconocida.
-Eres de este dormitorio ¿cierto?, Blatgur o como se llame-

Estaba decidido esperar no es algo que me agrade hacer, pero ir deambulando por el enorme edificio sin saber a dónde voy tampoco iba ayudar de mucho, pero si tenía a alguien de este dormitorio tal vez las cosas serían más fáciles. Di unos pasos hasta quedar frente a ella, a esta distancia noté que era bajita, aunque seguía sin descifrar el color de sus ojos.

-Mira necesito saber a donde pudieron haber llevado mis cosas, prometo que no soy nadie sospechoso igual soy alumno de acá sólo que como podrás ver soy recién llegado-

Junto con mi explicación le mostré a la chica la pantalla de mi celular en donde se podía ver mi ficha de estudiante, nombre, matrícula etc. , esperaba que con eso tuviera suficiente confianza para ayudarme.

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Mensaje por Desirée Bonheur el Sáb Ene 23, 2016 7:50 pm
Abrí los ojos cuando los ajenos hicieron lo mismo y me fue imposible no retroceder, asustada y nerviosa, cuando el recién llegado me habló y se incorporó de aquella manera tan brusca, a mi parecer. Deseaba explicarle lo que había intentado decirle y que la preocupación por su salud había sido la motivadora para despertarle, no la descortesía. Pero nada coherente acudía a mi mente para poder expresarlo en alta voz, por lo que quedé muda mientras le miraba con ojos que dejaban en claro que su presencia me intimidaba, aún si el chico no había hecho nada en concreto para conseguirlo. Bueno, no era difícil sentirme minúscula ante la presencia de cualquier ente viviente razonal, y la estatura y modo directo de ser de aquel en cuestión no ayudaban demasiado.

B-Blattgrün... —susurré al fin, encontrando mi voz. No lo decía con el afán de corregirle, sino de proporcionarle la información para futuras referencias, pero no caí en la cuenta que tal vez el contrario no lo viera de esa forma y creyera que trataba de molestarle. Pero aún así presentía que ya lo había conseguido de todas formas—. Lo que... había tratado de decirte era que si te quedabas dormido allí, te resfriarías... y te ofrecía una manta, si es que gustabas —aclaré al fin, encontrándome varios segundos por detrás de la conversación pero aún así teniendo la necesidad de hacer entender mis acciones pasadas— realmente no pretendía molestarte, lo l-lamento... —ladeé mi cabeza ligeramente, con curiosidad. ¿Entonces sí era un recién llegado al dormitorio? Eso explicaba el porqué no se encontraba en su propia habitación descansando. Pero no entendía qué podía hacer una chica como yo para ayudarle, no tenía mucho de haber sido internada, y si se sumaban mi torpeza y distracción naturales, no me hacían la más indicada para mostrarle el funcionamiento interno. Ni siquiera miré el celular, sólo le contemplé el rostro con un poco de temor, volviendo a retroceder un par de pasos. Definitivamente, me sentía nerviosa e intimidada, más de lo cotidiano—. N-no es necesario, te creo... no habría razón para no hacerlo —miré a todos lados, incómoda pero a la vez buscando— t-te ayudaré, aunque no sé si podré ser de mucha ayuda... Veamos... cuando yo llegué, mis pertenecias ya estaban en mi habitación aunque tardaron un poco en designármela, así que probablemente estén camino hacia acá. ¿No sabes si en tu habitación ya hay un residente? E-en la mía sí había uno ya, y por eso se demoraron... para que pudiera mi compañera enterarse de mi existencia... —retorné mi mirada una vez más hacia él, un poco más calmada. No podía bajar la guardia, pero al parecer el extraño no tenía interés, por ahora, en mostrarse desagradable conmigo—. ¿Es muy urgente? Si quieres descansar... M-mi compañera no está, s-si quieres puedes... dormir un poco en mi recámara... —volví a apartarme, avergonzada por mi atrevimiento— ¡prometo no ser una molestia! Esta vez...

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